Nathy Peluso es una diva contemporánea. Curvy y empoderada, presume de sus largas uñas de gato en Instagram, camina confiada y canta entregando el alma en cada nota. No se avergüenza de mostrar su celulitis ni de ser creída. Con su estética urbana y su talento polifacético, “Natalia reina de la vigilia” no para de ganar adeptos. Cada día, más y más. De todas las edades, pero sobre todo millennials.

Así lo ha demostrado una vez más en Barcelona, en el marco del Festival Mil·lenni en la Sala Razzmatazz, donde el público lo ha dado todo este viernes en cada canción, fuera del estilo que fuera. Porque si algo tiene Nathy Peluso es una versatilidad arrolladora. Con un simple cambio de vestuario –poniéndose una camiseta de Snoop Dog– pasa del jazz más profundo –que reivindica la pizza de pepperoni– al hip hop más callejero.

UNA ARTISTA HECHA DE ENERGÍA RENOVABLE

Con unas plantas tipo palmera sobre el escenario y un traje de color rojo pasión con volantes se ha presentado ante el público que ha ovacionado con ganas. Enseñando el ombligo, marcando abdominal y moviendo las caderas como si fuera una serpiente ha dejado alucinados a los espectadores. Su energía no tiene límites.

En el concierto, no podían faltar grandes hits suyos como es el caso de La Sandunguera, Alabame y Corashe. Incluso ha deleitado a los fans con la canción Daga de su anterior álbum, Esmeralda, que la convirtió en la artista revelación de 2017. Tampoco se ha olvidado de sus orígenes, de donde le salen la sangre caliente y el son latino: querida Latinoamérica. Para rendir homenaje a su tierra ha elegido una banda sonora que ya forma parte de la memoria colectiva. Tuyo, el bolero que introduce la archiconocida serie Narcos. Soy el fuego que arde tu piel, soy el agua que mata tu sed...

TODO LO QUE SUBE, BAJA

Pero todo lo que sube, baja y, en este caso, el apogeo no ha sido eterno. De hecho, más bien ha sido breve. Una hora después del comienzo, Nathy Peluso ha agradecido el apoyo del público y se ha despedido junto con la banda que la acompaña allá donde va, Big Menú. Algunos de los presentes se han quedado modo coitus interruptus.“Ha durado muy poco, ¿no?”, ha comentado una joven a otra en los baños.

Aunque, no pasa nada. A los fans siempre les quedará seguir sus periplos en las redes sociales o esperar a que vuelva para el festival Primavera Sound. A fin de cuentas, la inclasificable Nathy Peluso ha llegado en el mejor momento posible. Y ella lo sabe.

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