Si Gabriel García Márquez levantara la cabeza se encontraría con una Barcelona distinta –por supuesto– y con otro periodismo: más apresurado, más dependiente si cabe. En el marco de las insólitas jornadas para conmemorar al Premio Nobel de Literatura cinco años después de su muerte, varios periodistas se han plantado este miércoles frente al público y han tanteado el panorama actual. ¿El objetivo? Intercambiar opiniones, vivencias, reivindicar el valor de la pausa y cuestionar la mirada del periodista en la era del 'clic'.

Moderado por el escritor Jorge Carrión, han participado en el debate los periodistas Xavier Aldekoa –corresponsal en África con La Vaguardia y cofundador de 5W–, June Fernández –cofundadora de Pikara Magazine–, Mar Abad –una de las impulsoras de Yorokubu–, y Martín Caparrós –escritor prolífico, cronista de cabecera y colaborador en El País.

CÓMO TRATAR A LAS FUENTES

“A los otros hay que tratarlos mal”, dice Caparrós –con su deje argentino– sobre las fuentes de un reportaje. “Todo lo mal o todo lo bien que se pueda”, especifica acariciándose el bigote y suscitando risitas en las butacas de la Biblioteca Jaume Fuster. ¿Cómo se trata a una persona que ha sufrido? “Hay que ir más allá de la herida”, valora Aldekoa, que ha presenciado duras tragedias. “No hay que caer en el victimismo”, opina Fernández.

A las nuevas velocidades y pautas de trabajo –marcadas, en parte, por los algoritmos y Google Analytics–, se suma el fenómeno tecnológico. ¿Cómo se consumirá el periodismo de aquí a unos años? “Habrá otra forma que todavía desconocemos”, comenta Caparrós. “Triunfará el audiovisual”, especula Abad. “No”, rebate el argentino. “Someterse al tiempo del otro es muy arcaico”, opina. El tiempo vale oro. “Uno lee como quiere y es dueño de tiempo, pero uno escucha como el otro quiere que escuche”, salta.

VIVIR LOS VIAJES CON LA TECNOLOGÍA

Y, en este sentido, ¿cómo se viven los viajes en pleno boom del palo selfie? “Las nuevas tecnologías son perfectas para soñar el viaje, pero una vez ahí tienes que olvidarte del móvil”, aconseja Aldekoa. “Google Maps ha convertido el mundo en una pantalla”, complementa un lúcido Caparrós. “Nada sirve tanto como perderse para contar el mundo”, reivindica.

Los ponentes coinciden en que las crónicas de Gabriel García Márquez no han caducado y todavía permanecen en el tiempo. Y, al respecto, Abad lanza una reflexión: “El pasado nos sirve para tener perspectiva, el futuro para encontrar proyección”. 

EL RASTRO DE GABO EN BARCELONA

Con el fin de arrojar luz sobre su estela y rendirle un gran homenaje, el Consulado de Colombia, la Obra Social la Caixa y la Casa América de Catalunya han impulsado El rastro de Gabo en Barcelona. A lo largo de esta semana se están realizando distintas actividades como talleres, charlas y rutas literarias en honor al padre de Cien años de soledad, que entre 1967 y 1975 vivió en Barcelona.

También ha sido posible por las complicidades de La Vanguardia, Penguin Random House, la Agencia Literaria Carmen Balcells, el Máster de Periodismo Literario de la Universidad Autónoma de Barcelona, la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, Altaïr Magazine, Bibliotecas de Barcelona y Barcelona Ciudad Literaria.

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