Pocas personas se imaginan cuando va a renovar el carnet de identidad o el pasaporte que puede que, mientras esperan su turno, estén sentadas donde antes había una butaca de una de las salas de cine porno de Barcelona. O quizás en el lugar en el que hace años se encontraba la sala de proyección de uno de los cines con mayor solera de la ciudad y que acabó sus días acogiendo entre la oscuridad de sus butacas a solitarios, tímidos y a alguna prostituta en busca de clientes ocasionales.

Pero eso puede ocurrir si la renovación de estos documentos se lleva a cabo en la oficina burocrática que la Policía Nacional tiene en el número 4 de la calle Trafalgar, en pleno centro de la ciudad. Un local en el que actualmente se pueden hacer o renovar documentos como el DNI o el pasaporte y que en el pasado acogió una de las nueve salas X que funcionaron en la ciudad.

La Sala X de la calle Trafagar, en aquellos tiempos no podían conservar el nombre del cine que había tenido y solo podían denominarse sala X, fue una de las más reconocidas de la ciudad y en su corto periodo de vida, apenas poco más de dos años, logró un meritorio récord: registrar los mayores llenos de las salas X de toda España. Y eso que había columnas que dificultaban la visión desde determinados ángulos.

USOS DIVERSOS

Antes de convertirse en un espacio tan burocrático como lo es en la actualidad, el recinto nació como sala de cine en 1945, con el nombre de Atlanta. La primera película que se proyectó fue 'Me casi con una bruja', dirigida en 1942 por René Clair y protagonizada por Veronika Lake y Fredric March. La programación convirtió la sala en una de las más frecuentadas de la ciudad y sus 350 butacas se llenaban con frecuencia.

Aspecto que tenía el cine Atlanta en los años 70 del siglo pasado
Aspecto que tenía el cine Atlanta en los años 70 del siglo pasado

Tras la desaparición de la dictadura, los propietarios optaron por darle un nuevo enfoque y se decidieron a convertirla en lo que entonces se llamaba sala de arte y ensayo, pomposo nombre con el que se catalogaban aquellos cines en los que se proyectaban películas de culto, habitualmente en versión original subtitulada, sobre todo aquellas que habían sufrido la censura durante el franquismo. La experiencia duró apenas dos años, en los que fueron habituales films de directores como Pier Paolo Passolini o Ingmar Bergman.

Y como se tenía que rentabilizar el espacio, la sala se apuntó a la moda del destape y empezó a programar películas que se clasificaban como 'S', cintas eróticas de escasa calidad, baja producción y poca ropa.

El siguiente paso, casi inevitable, fue el de la reconversión en cine 'X'. Y eso llegó en junio del 1985, después de que el primer gobierno de Felipe González, con Pilar Miró como Directora General de Cinematografía, aprobara la exhibición de películas pornográficas en salas especiales.

Apenas dos años después, la sala de cine cerró definitivamente. El local se reconvirtió entonces en una tienda de venta de ropa, y finalmente pasó a ser la oficina del DNI que es en la actualidad.