Beczala, uno de los cuatro mejores tenores en activo del mundo, ha actuado en el Liceu / LICEU
Beczala, uno de los cuatro mejores tenores en activo del mundo, ha actuado en el Liceu / LICEU

El privilegio de escuchar a Piotr Beczala

El Liceu alberga el recital de uno de los cuatro mejores tenores en activo del mundo, con piezas en italiano, ruso y francés

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Toni Oliver

Por fin una de las grandes voces de la lírica mundial pasa por el Liceu. Es cierto que un formato menor, un recital, pero menos es nada. No hay ninguna duda que Beczala es uno de los cuatro mejores tenores en activo del mundo. Elegir entre Kaufmann, Juan Diego Florez, Camarena y Beczala va a gustos, y nunca nos pondremos de acuerdo, entre otras cosas porque también influye su repertorio, siendo el de Beczala el más amplio y rico, por edad pero también por técnica e incluso por origen ya que su origen eslavo le lleva a dominar el repertorio ruso, algo poco frecuente en los otros tres maestros. Pero sin duda, el tenor polaco es uno de los cuatro elegidos para la gloria, como demuestra su cada vez más frecuente presencia en el Metropolitan de Nueva York. Acaba de finalizar un Rigoletto más que aclamado y a finales de marzo le espera Eugene Onegin. Hasta entonces bolos como el del Liceu y una Tosca en Munich. Beczala lleva tiempo en lo más alto y es cada vez más reconocido. Uno de sus recientes logros fue celebrar, junto con la mítica violinista Anne Sophie Mutter, los 175 años del Musikverein, el olimpo de la música clásica vienesa.

Escuchar a uno de los grandes es un placer, y su recital en el Liceu fue completo e interesante. Piezas en Italiano, ruso y francés conformaron el recital, con bises en italiano, ruso y alemán. Un recital más bien sobrio, con pocas piezas para la galería, pero de gran perfección técnica, buen timbre y una gran potencia, siendo en este aspecto, la potencia, probablemente donde destaca sobre los otros tres grandes maestros de la actualidad. En una época donde las cabriolas por los agudos parecen serlo todo es un placer escuchar a un tenor que derrocha técnica y potencia.

Una imagen de la ópera Rigoletto, en el Liceu / GTL
Una imagen de la ópera Rigoletto, en el Liceu / GTL

Probablemente fue el aria Pourquoi me réveiller de Werther la que más agradó al público, puede que rememorando su bis de hace cinco años. Significativo el runrún que se levantó al escuchar los primeros acordes de E lucevan le stelle de Tosca. Podía Beczala haber hecho bises de fuegos artificiales, pero prefirió la sobriedad propia de un grande.

EN LA MISMA LIGA QUE MUNICH

Al piano Sarah Tysman, excelente pianista y mejor acompañante. En un recital todo el mundo se centra en el cantante, pero no cabe duda que Tysman es una excelente pianista con una carrera más que consolidada. La francesa es la responsable musical de la Wiener Staatsoper y profesora de repertorio vocal en la Universidad de las Artes de Berlín. Además, sigue ofreciendo recitales y conciertos de música de cámara.

Prueba del hambre de la afición liceística fueron los largos y sentidos aplausos al tenor polaco. Sería hora de pensarse el Liceu hacia dónde va. Ahora aspira a tener una segunda sede en el antiguo Imax. No está mal, pero uno se pregunta para qué una segunda sede si no es capaz de cuajar en el teatro de la Rambla una programación de peso y con nivel. No podemos aspirar a tener un mes a artistas como Beczala, eso está reservado para los grandes, pero podrían encabezar un reparto con tres o cuatro funciones, lo mismo que, por ejemplo, hace la ópera de Munich, en la misma “liga” que el Liceu.

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