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Partamos de cero. Olvida todo lo que sabías sobre Pablo Picasso. En esta nueva exposición que inaugura este miércoles el Museo Picasso de Barcelona conocerás otra faceta del artista: la de cocinitas. En el sentido más amplio –y poético– de la palabra. A través de unas 200 obras procedentes de museos, instituciones y colecciones privadas de varios puntos del mapa, el visitante recorrerá de forma cronológica la vida y la obra del malagueño desde una nueva perspectiva.

Para ello ha contado la colaboración de Ferran Adrià, que vincula el proceso creativo de Picasso con la innovación culinaria contemporánea. En este sentido, el comisario de la muestra y director del museo barcelonés, Emmanuel Guigon, ha recordado que "no se debe olvidar el papel de los restaurantes como lugar de encuentro de las vanguardias, desde la taberna modernista Els Quatre Gats hasta el cabaré Au Lapin Agile de Montmartre, en cuyas mesas se sentaban las bohemias de la época y la pandilla de amigos de Picasso".

De hecho, la primera sala de la exposición La cocina de Picasso rinde homenaje a Els Quatre Gats, restaurante para el que Picasso hizo el menú y el cartel del plato del día. En este viaje culinario, el visitante hará parada en su etapa cubista con obras como una cuchara real en Vaso de absenta (1914), una botella de Anís del Mono, el letrero de un restaurante como El restaurante (1914) o La botella de vino (1926).

También descubrirá el contenido de su cesta de la compra que, tal como ha detallado el comisario, coincide en gran parte con lo que se encuentra en su pintura o en sus escritos. "No resulta extraño ver la tomatera del taller de la calle Grands-Augustins en un cuadro o un estofado de anguilas preparado por Jacqueline en otro", ha añadido Guigon.

LA FACETA POÉTICA DE PICASSO

La faceta más poética y literaria del genio también se plasma en la exposición que se podrá ver hasta el próximo 30 de septiembre. La cocina muestra su su intensidad en el proceso de creación y la comida se convierte en una "fuente de deseos inconscientes y constituye un lenguaje metafórico por excelencia". Picasso, además de artista, era –y es– un cocinitas de primera.

Un visitante en la exposición 'La cocina de Picasso' | EFE
Un visitante en la exposición 'La cocina de Picasso' | EFE