La cultura nos hace felices. No lo decimos nosotros, lo certifica un informe publicado por el Observatorio Social de “la Caixa”, dirigido por Nela Filimon, doctora en Economía (UAB) y profesora de la Universitat de Girona (UdG). Ir a un concierto, sentir la danza y el teatro. Ver una película en el cine, hacer deporte o salir de fiesta. Son algunas de las actividades que, aunque no parezcan necesarias, nos producen felicidad según el estudio sobre la contribución del consumo cultural en la felicidad de los ciudadanos.

Algo queda claro desde el principio: no hay consenso sobre una definición unánime del concepto “felicidad” y su significado ha ido evolucionando. Durante un tiempo, la felicidad ha sido sinónimo de la búsqueda material. Según esta visión utilitarista de la economía, “más renta o PIB per cápita se traduce en más satisfacción o más felicidad”. Sin embargo, la tesis se ha visto retada por la “paradoja de Easterlin”, que duda de esta afirmación. Según el estudio, “tener pocos ingresos aumenta la percepción de infelicidad, pero unos ingresos elevados no garantizan la máxima felicidad”.

En el ranking de los resultados extraídos, acudir a un espectáculo deportivo es la actividad que más felicidad causa, mientras la que menos es ver la televisión aunque, paradójicamente, es la que más participación obtiene. Otras bien valoradas son ir al cine y al teatro, a un concierto o hacer deporte, a pesar de no tener la mayor frecuencia.

Media de felicidad y participación en actividades culturales y de ocio / CIS (2014)
Media de felicidad y participación en actividades culturales y de ocio / CIS (2014)

La encuesta incluyó un total de 2.465 individuos españoles mayores de edad a los que se les formuló la siguiente pregunta: en términos generales, ¿en qué medida se considera usted una persona feliz o infeliz? La mayoría de los encuestados puntuaba con un ocho sobre 10 su nivel de felicidad.

QUE LAS EXPERIENCIAS SEAN COMPARTIDAS

Según el estudio, la cultura y el ocio contribuyen a nuestra felicidad y muchas de esas experiencias preferimos compartirlas con otros. Los datos del CIS distinguen entre actividades culturales y de ocio más propensas a ser realizadas en solitario –como, por ejemplo, leer, escuchar música, oír la radio– o compartidas –con la pareja, amigos o familiares– como es el caso de salir a dar un paseo, ir a bares y discotecas, ir de compras o ver la televisión

Así, las actividades que preferimos hacer con los amigos son ir a bares y discotecas, jugar a algo, acudir a conciertos, espectáculos musicales o deportivos. Mientras que con la pareja optamos, sobre todo, por ir a dar un paseo, ir de compras, ver la televisión, ir al cine y al teatro o ir de excursión al campo.

Una joven mira la exposición 'Éxodo, vida y muerte en la ruta libia hacia Europa / PABLO ALEGRE
Una joven mira la exposición 'Éxodo, vida y muerte en la ruta libia hacia Europa / PABLO ALEGRE

Las conexiones con los demás son importantes y según indica el estudio de La Caixa “conciliar horarios laborales para poder pasar más tiempo con la familia pueden tener efectos positivos sobre la felicidad y el bienestar”.

Los datos de la misma encuesta sobre el tiempo compartido con otros indican que los fines de semana preferimos pasarlos con la familia (pareja, hijos), mientras que durante la semana invertimos la mayor parte del tiempo a estar con los compañeros de trabajo o de estudios.

El informe de La Caixa El impacto de la cultura y el ocio en la felicidad de los españoles concluye resaltando que son importantes “las conexiones con los demás, la familia en particular, los amigos y las redes sociales, para ser más felices”. Así que, ya sabemos cuál es el remedio contra la amargura: la cultura. Y mejor si es en compañía.