Dónde: MACBA
Cuándo: Del 1 de diciembre al 22 de abril  
Precio: 10 euros / sábado gratuito

Jaume Plensa nos recibe en su taller, o en su defecto, en una recreación de él. Hay cables, prototipos de esculturas, jarrones de cristal y cajas. El MACBA acoge desde este 1 de diciembre hasta el 22 de abril una gran retrospectiva de los 40 años de creación del artista. Nada más empezar, un gran interrogante se ciñe sobre nuestras miradas. Se trata de la duda, Firenze II (1992), que según el artista plástico, es “la base de todo en la vida”.

A modo de pérgola, ha colocado a continuación Mémoires Jumelles (1992), una obra compuesta por once puntales de hierro extendidos entre dos muros enfrentados. “Una excusa para mirar arriba, porque muchas veces solo miramos hacia abajo”, indica. Seguimos avanzando y nos encontramos con un globo terráqueo lleno de partituras llamado Self-Portrait with music (2017), expuesta por primera vez. El arte de Plensa pide silencio porque la belleza debe observarse así: callados.

LOS SONIDOS DE LA NATURALEZA

Sin embargo, los sonidos naturales forman parte de nuestra vida. Por ejemplo, el agua, que protagoniza la instalación Dante's Dream" (2003), en la que observador se siente trasladado al interior de un claustro con el arrullo del agua que se precipita sin cesar desde una botella volcada sobre una banqueta hasta un cubo sobre el suelo. Según comenta Plensa, "esta pieza remite con su sonido a la infancia, a las fuentes del Mediterráneo, al flujo de la vida". El agua, tal como decían los simbolistas, es una materia que no puede verse más de una vez. Y, por eso, es mágica.

Por primera vez en la historia del MACBA, Plensa ha propiciado que se incluya un espacio exterior como si fuera una sala más del recorrido, un lugar situado entre el museo y el cercano edificio del CCCB, en el que ha instalado The Heart of Trees (2007) y The Heart of Rivers (2016).

Una instalación sobre el agua de Jaume Plensa en el MACBA / HUGO FERNÁNDEZ
Una instalación sobre el agua de Jaume Plensa en el MACBA / HUGO FERNÁNDEZ

UN JARDÍN CON ESCULTURAS ABRAZANDO ÁRBOLES

En este jardín plensiano, los árboles son abrazados por esculturas humanas sobre las que aparecen impresos los nombres de árboles y de compositores de música clásica. En el fondo, es la constatación de la energía que siempre ha dedicado Plensa al arte en el espacio público y constituye, según sus propias palabras, "una pieza romántica literalmente, que ayuda a fabricar silencio". Ahí encontramos unos bancos, en los que Plensa anima a sentarse. Ahí, de repente, encuentro un pájaro posado al lado de una de las esculturas, como si constituyera el símbolo de la naturaleza y, a su vez, del sosiego.

Esculturas abrazando árboles en el jardín de Jaume Plensa / HUGO FERNÁNDEZ
Esculturas abrazando árboles en el jardín de Jaume Plensa / HUGO FERNÁNDEZ

De vuelta a la realidad, encontramos otras obras sugerentes. Plensa dialoga con el arte, desde la tradición clásica al arte conceptual, desde el Renacimiento a las vanguardias históricas, en algunas ocasiones de forma muy patente como con Duchamp. A todos ellos les rinde un homenaje a través de los 73 jarrones incluidos.

Otra de las partes de la retrospectiva de Jaume Plensa / HUGO FERNÁNDEZ
Otra de las partes de la retrospectiva de Jaume Plensa / HUGO FERNÁNDEZ

Además, en esta retrospectiva que no tiene desperdicio alguno, Plensa muestra otra faceta suya, la fotográfica. Lo hace con Dallas?... Caracas? (1997), una instalación en la que cuestiona las modernidades posibles mediante el contraste de dos ciudades de historias paralelas a través de sus cocinas. ¿Te animas?