La cuenta regresiva anuncia cuándo se iniciará la sesión. Quedan siete segundos. Coge aire, el espectáculo está punto de empezar. La brutal exposición inmersiva Meet Vincent Van Gogh acerca la versión más íntima del pintor postimpresionista a través de un viaje cronológico. Desde el momento en el que descubre su pasión por el arte hasta su (trágico) final. Con detalles reveladores de por medio que se desprenden de las más de 800 cartas que mandó a su hermano Theo.

Ubicada en una carpa de 1.500 metros cuadrados en el Pla de Miquel Tarradadell, ha recibido más de 30.000 visitas en los 10 primeros días desde su estreno europeo en Barcelona. Todo un éxito que se alargará finalmente hasta el 14 de julio.

LAS OBRAS DE VAN GOGH COBRAN VIDA

Las obras del neerlandés Vincent Van Gogh (1853-1890) cobran vida y aquí sí se pueden tocar y sacar fotos. Los cuadros con texturas y relieves, los recipientes para los pinceles, patatas podridas que reflejan la situación de la época, el dormitorio en Arlés, los campos de color ocre. También se incluyen lugares cruciales de la vida de Van Gogh gracias a decorados que evocan lugares emblemáticos como el café parisino Le Tambourin o el hospital de Saint-Rémy.

En el café Le Tambourin dentro de la exposición inmersiva de Van Gogh / PAULA BALDRICH
En el café Le Tambourin dentro de la exposición inmersiva de Van Gogh / PAULA BALDRICH

Van Gogh vivió una vida llena de altibajos y de este mismo modo se plasma en la muestra que narra –y recrea– partes atroces de su vida como cuando se cortó la oreja tras una discusión con su amigo –y también pintor postimpresionista– Paul Gauguin. "Dudo siempre sobre mi estado de salud mental", dijo cuando ingresó en el psiquiátrico.

ENTENDER SU ARTE COLORIDO 

El visitante va entendiendo el sentido y el contexto de algunas de sus obras más famosas como Los girasoles o La noche estrellada de forma apasionante: con proyecciones dinámicas y una audioguía que marca los pasos del (ameno) trayecto. Incluso los más pequeños se divierten jugando a pintar un cuadro con sensores y alucinan con la magnitud de las obras en escala gigante.

'Los girasoles' de Van Gogh en Barcelona / PAULA BALDRICH
'Los girasoles' de Van Gogh en Barcelona / PAULA BALDRICH

La influencia de Van Gogh post mortem es mayúscula. En el campo de la moda y en el de la propia pintura. Artistas como Edvard Munch, Piet Mondrian y Henri Matisse reconocieron su talento e inspiración para sus obras. También hicieron lo propio otros grandes como Francis Bacon, incluso David Hockney, el artista vivo más caro del mundo.

CUADROS COTIZADOS 

A propósito, otro de los aspectos que se aborda es la contraposición entre la vida de Van Gogh en la pobreza y el alto coste de sus obras a día de hoy: uno de los últimos cuadros se ha vendido por 55 millones de dólares.

El dormitorio de Arlés hecho realidad / PAULA BALDRICH
El dormitorio de Arlés hecho realidad / PAULA BALDRICH

En cada una de las salas, los cuadros arropan al visitante que se sumerge de pleno en la agitada vida del pintor neerlandés. Una vez termina la abducción, vuelve el oxígeno. Y una frase de Van Gogh pone la guinda al viaje: “El color en un cuadro es como el entusiasmo en la vida”. Una vida intensa, turbulenta y, a veces, maravillosa.