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Los festivales deberían de ser el escaparate de las nuevas tendencias musicales. Y la música urbana ha ganado terreno en los grandes eventos como el Coachella y también en Barcelona. Pero, ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el Primavera Sound? Fijándome en el cartel. Tame Impala, Interpol, Jungle, nivelazo. ¿Rosalía, Nathy Peluso? Guay. ¿Miley Cyrus que sustituye a Cardi B? Perfecto. Pero hay algunos nombres que chirrían.

El año pasado el festival ya anticipó un giro hacia la música urbana con las actuaciones de C. Tangana y Bad Gyal. También se subió al escenario enseñando los calzoncillos –y haciendo playback– el showman del trap, Yung Beef. Este 2019, el “cantante” granadino no solo vuelve al festival, sino que lo hace por la puerta grande. Los organizadores le han cedido un escenario entero para que él programe los conciertos que quiera.

LA CONTRADICCIÓN DEL FESTIVAL FEMINISTA

Me parece una contradicción que un festival feminista, con un cartel paritario y que lucha contra el acoso sexual dé tanto protagonismo a una persona que canta cosas como “quién se ha follado a tu bitch, Yung Beef”. También estará en festival su ex, La Zowi, y el archiconocido J. Balvin, que suena ya en todas las discotecas y que quizá encajaría más en el Reggaeton Beach Festival.

Cierto es que entre los 17 artistas que ha elegido el icono “punk”, Yung Beef, (Mark Luva, Gangsta Boo, Goth Boi Clique, Japanese, Kodie Shane, Rico Nasty, Rosa Pistola, Somadamantina y Goa) hay una alta presencia de mujeres. Sin embargo, una buena lección de feminismo hubiese sido que el festival cediera esa responsabilidad de programar a artistas como –por ejemplo– Rosalía. Un claro ejemplo de empoderamiento, símbolo de la moda urbana, con gran proyección internacional y un talento indiscutible.

Los festivales deberían de ser el escaparate de las nuevas tendencias musicales. Este año el Primavera Sound se la ha jugado con este cartel revolucionario. ¿Quizá ha apostado demasiado fuerte para llegar a otros públicos? Si la basura triunfa, ¿hay que darle voz? Ahí lo dejo.