Los ocho trabajadores del servicio de sala del Archivo Histórico de Barcelona (AHCB) se muerden las uñas. La plantilla subcontratada teme un despido inminente que, según sostiene, está planeando el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB). Tal como detallan en un documento al que ha tenido acceso Metrópoli Abierta, “han manipulado los pliegos de la licitación de las tareas de apoyo de la consulta en sala y de la digitalización de la documentación”.

Además, en la última licitación –a día de hoy en fase de concurso– “el servicio se ha separado en dos licitaciones con un presupuesto mucho más bajo respecto con el anterior, con el objetivo explícito de despedir a toda la plantilla actual”, recalcan. Es por eso que, pese al miedo en el cuerpo, los trabajadores aseguran que el Ayuntamiento, y su alcaldesa Ada Colau, “tienen un discurso totalmente contrario a su actuación real”.

INCUMPLEN EL ACUERDO EN MENOS DE UN AÑO

Para poner fin a la huelga indefinida de las plantillas de los museos públicos, la gerencia del ICUB –que lidera Valentí Oviedo– llegó a un acuerdo con los sindicatos para mejorar sus condiciones laborales, conforme a determinadas categorías específicas del Convenio del Lleure. Pero “el Ayuntamiento no ha tardado ni un año en incumplir su propio acuerdo”, inciden ahora los trabajadores.

Al parecer, el ICUB ha asignado dos convenios sectoriales completamente en contradicción con los acuerdos suscritos: por un lado el de "oficinas y despachos", y por otro el "convenio de servicios auxiliares de Navarra" (sic). Ello supone un recorte de más de un 28 % respecto a las licitaciones anteriores. Paradójicamente, con estos nuevos convenios el organismo público también se verá obligado “a la subrogación del personal”.

CONTRATACIONES PRECARIAS

Para más inri, recuerdan que “no es política social licitar servicios del Ayuntamiento con empresas que contratan de forma precaria a personas con discapacidad o con dificultades de inserción laboral”. Así, acusan de utilizarlos como mano de obra barata para “meterlos en presupuestos raquíticos” cuya única intención es “echar a la plantilla actual y reducir los costes”.