La situación económica de la Fundació Miró es “muy delicada”. Así lo ha confesado este miércoles el director del equipamiento cultural, Marko Daniel, tras constatar una caída considerable del número de visitantes. El descenso no ha sido repentino: se viene gestando desde hace ocho años. Para ser exactos, los visitantes han pasado de 583.883 en 2011 a 352.903 en 2018, con una caída "importante" de visitantes en 2017 respecto al año anterior de 45.299 personas. 

Hasta la fecha actual, el déficit acumulado de la fundación es de 458.575 euros. Es por eso que se está haciendo un estudio exhaustivo y una auditoría para redirigir la situación e "implementar un cambio institucional". Una de las primeras medidas se ha traducido en el despido de siete personas y la decisión de no renovar el contrato de una octava, sobre una plantilla de 65 trabajadores.

NO HABRÁ MÁS DESPIDOS

Según el director, esta medida ha sido "totalmente excepcional y condicionada por el momento financiero" mientras ha asegurado que no habrá nuevos despidos. Todos ellos están integrados en un plan de viabilidad, que incluye nuevos proyectos de itinerancia de exposiciones, la reducción del gasto de infraestructura equilibrando el presupuesto anual –de 7,5 millones–, el cambio de horarios para la "máxima comodidad de los visitantes", y la subida de la entrada general de 12 a 13 euros, entre otras medidas.

"El objetivo y el compromiso es equilibrar el balance económico de la fundación", ha comentado Daniel, que ha rechazado que se pueda usar el fondo reservado por Joan Miró para situaciones complejas porque no es posible hacerlo para situaciones de déficit. Cabe recordar que un 80 % de los fondos de la Fundación son propios y proceden de la venta de entradas y de la tienda.

LAS EXPOSICIONES ITINERANTES HAN CAÍDO

Una de las patas que más cojea en la Fundació Miró es la de las exposiciones itinerantes, que anteriormente habían constituido una importante fuente de ingresos. La reducción ha sido drástica: de cinco exposiciones en 2014 a ninguna en 2018. "Las exposiciones itinerantes hay que buscarlas y trabajarlas", ha explicado el director, insistiendo en que cuesta mucho trabajo.

¿Hacia dónde camina la Fundació Miró? Por ahora, busca la fórmula para asegurarse un futuro y salir de esta “difícil” situación. Para ello, ha depositado su confianza en un plan de rescate que se centra en el 50 aniversario de la fundación en 2025.

En este sentido, ha recalcado que en Barcelona ha habido un cambio generacional del modelo turístico que ha afectado a diversas instituciones, especialmente desde 2017: "No somos los únicos que nos vemos en una situación difícil en el mundo de la cultura y de los museos", ha terminado.