Lo ha vuelto a hacer. Este sábado por la tarde el artista Adrián Pino Olivera se ha desnudado en el MNAC en el marco de una performance. El objetivo era emular a Gala, que aparece tumbada sin ropa en el cuadro de Salvador Dalí llamado Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar.

Adrián llevaba la acción preparada. Después de más de 20 minutos de cola, ha logrado acceder a la exposición Gala Salvador Dalí: una habitación propia en Púbol. Ha esquivado a la marabunta de turistas –que aprovechaban en penúltimo día para visitar la muestra– y se ha colocado frente al cuadro en cuestión. Entonces se ha despojado de su ropa con vigorosidad –seguro, directo– y ha posado junto la obra surrealista.

SURREALISMO LLEVADO AL EXTREMO

Los visitantes no se lo podían creer. Algunos han reído escandalizados, otros han aprovechado para sacar todas las fotos y vídeos posibles. El colmo del surrealismo ha llegado cuando el guardia de seguridad se ha acercado al mogollón y ha recordado: “¡No se pueden hacer fotos con flash!”. Los presentes que lo han entendido se han desternillado.

Adrián Pino Olivera haciendo de Gala en la performance del MNAC de Barcelona | PAULA BALDRICH
Adrián Pino Olivera haciendo de Gala en la performance del MNAC de Barcelona / PAULA BALDRICH

El encargado de la sala se ha dado cuenta entonces de que algo extraño estaba pasando. Después de un par de minutos, cuando Adrián posaba tumbado en el suelo, escondiendo sus genitales, alguien autorizado ha vociferado a través del walkie talkie: “Hay un hombre desnudo en la sala”. Minutos después, cuando el joven ya se estaba vistiendo, han aparecido otros miembros de seguridad. “Caballero, venga con nosotros”, han indicado mientras lo cogían por los brazos.

DESNUDO EN VARIOS MUSEOS DE EUROPA

“Esta es la sala del surrealismo, ¡pues toma surrealismo!”, ha reivindicado Pino Olivera. Sin más dilación: lo han expulsado. Después, una vez fuera del museo, ha confesado a Metrópoli Abierta que sabía qué sucedería. “Cuando posé en el MNAC frente al pantocrátor lo único que hicieron fue expulsarme, nada más... ¡ya me conocen aquí!”, ha incidido.

Un momento durante la performance en el MNAC
Un momento durante la performance en el MNAC 

No es la primera vez que el barcelonés Pino Olivera realiza un desnudo en un museo. Con su Proyecto V ha recorrido media Europa –aunque odia viajar– y se ha desnudado en espacios tan emblemáticos como el Louvre, donde posó bajo la atenta mirada de Mona Lisa. La “broma” le costó todo un día en el calabozo: una experiencia adrenalínica difícil de olvidar.

Muy diferente fue el caso del Prado, donde realizó una performance el pasado 11 de septiembre. A los pocos segundos de empezar la acción frente a los cuadros de Adán y Eva (Alberto Durero) los de seguridad lo expulsaron y luego la policía le impuso "solo" una multa leve de 50 euros. “El arte hoy está muerto, no hay nada nuevo. Por eso lo hago, porque quiero llenar de vida los museos”, comentaba a posteriori en una entrevista con este medio.

LA REPRESENTACIÓN DE UN ARQUETIPO FEMENINO

El artista subversivo juega con las ambigüedades. Representa un arquetipo: un hombre que esconde sus genitales para revindicar la parte más femenina del ser humano. Así, su escena de arte contemporáneo termina incorporándose en el arte clásico y estático de los museos. El arte sobre el arte. Tal como explicó este medio, su modus operandi es siempre el mismo. Elige una obra conocida donde aparezca representada una conocida figura femenina y se desplaza hasta donde se encuentre la misma. Ahí se despoja de su ropa, se cubre los genitales y captura el momento con una imagen que luego sube a las redes. Le cuesta, cada vez, una censura.

Adán y Eva performance en el Museo del Prado | ADRIÁN PINO OLIVERA
Adán y Eva performance en el Museo del Prado / ADRIÁN PINO OLIVERA

Así, siguiendo los pasos de Marcel Duchamp, Pino Olivera convierte su cuerpo en un ready-made en sus performances. En estos tiempos en los que el happening vuelve a estar de moda –véase la reciente autodestrucción de la cotizada (y sobrevalorada) obra de Bansky– Pino Olivera emerge como una Venus provocativa. Su arte es, en definitiva, descarnado, transgresor y efímero. En otras palabras: lo que hace Pino Olivera es brutal.