Pocas veces habrán oído las paredes del Liceu expresiones como “¡olé, sus huevos!” o “¡vaya temazo!”. Y es que este jueves, el teatro de referencia clásica acogió, por una noche, una gran fiesta de música electrónica orquestada que no dejó indiferente a nadie. Público de todas las edades se aglomeraba en las puertas del Gran Teatre del Liceu como si de una discoteca se tratara.

“¡Qué chula la entrada!”, decía una asistente reconociendo que era la primera vez que visitaba el espacio. Algunos amigos se colocaban frente al photocall de la emisora Flaix FM –productora del evento MAESTRO– y pedían a alguien que inmortalizara el momento con su móvil. Clic. Las localidades se habían agotado en las dos sesiones programadas.

Sin prisas, el público fue tomando sus asientos mientras se proyectaban unas imágenes del universo en el escenario. Con un tono distendido y expectante, comenzó la inédita función. Universo. Silencio. Fue subiendo el telón. Entonces sí, ¡música, MAESTRO!

UNA NOCHE CON MÚSICA REMEMBER

Swedish House Mafia, Avicii, Moby, Bob Sinclar, Daft Punk o Tiësto. Son algunos de los artistas que sonaron durante la noche dance en el Liceu. Se trataba de un repaso por la historia de la música electrónica, a través de una fusión: música de la GIORQUESTRA, dirigida por Marc Timón, con una base de música electrónica de Flaix FM, que celebra su 25 aniversario. El público se fascinó viendo a un DJ pinchar ante una orquesta que lo acompañaba embelleciendo el ritmo. Curioso a la par que chocante. Además, las cualidades acústicas del Liceu son tan altas que hasta las palmadas resonaban con más fuerza.

El evento MAESTRO lo protagonizaron artistas tan míticos como Sergi Domene, Roger Sánchez, David Causa, Xavi Metralla, Jordi Véliz, Dj Skudero o Llibert Fortuny. Y subieron sobre el escenario solistas de la talla de Gabriela Richardson, que cantó Hundred Miles de Yall, Yolanda Sey y su voz funky, y Chipper, concursante de Operación Triunfo (OT) en 2008.

El éxito absoluto fue Flying Free de Pont Aeri con la voz en directo de la radiante Marian Dacal. Así, se convirtió en una noche dinámica donde no faltó el 3D. A través de unas gafas –y cuando la pantalla lo marcaba– los espectadores vivieron el espectáculo de forma psicodélica, viajando por una (tri)dimensión paralela. A lo largo del espectáculo también se proyectaron diferentes imágenes de festivales de música. Al fin y al cabo se trataba de conseguir que la “generación Flaix” se sintiera identificada. Solo faltó la bebida.

El público al principio se mostró comedido, tímido, curioso. Pero poco a poco se fue desinhibiendo. Empezó contorneándose desde su asiento. Los del anfiteatro tardaron poco en levantarse y darlo todo. Alguno de la platea quería hacer lo mismo. Y lo intentaba, pero se volvía a sentar.

No fue hasta el final cuando el público del Liceo hizo su entrega más grande de pie con la canción Human de The Killers. Y, luego, el tema que ha marcado el cierre de incontables discotecas clausuró el evento: sí, Viva la vida de Coldplay. A grito pelado y al unísono, el público se centró en la gran despedida: ooh, oh, ooooh, oooh, cantaron siguiendo la canción.

GUIORQUESTRA y Flaix FM en el escenario del Liceu / P.B.
GUIORQUESTRA y Flaix FM en el escenario del Liceu / P.B.

Marc Timón, director musical y de orquestación, después de presentar a los artistas, concluyó: “Yo no creo en la música clásica o la electrónica. Yo creo en la buena música y en la mala música”. Aplausos. “Los del Liceo me van a matar porque voy a pedir un bis. Sé que hay una canción que os ha gustado mucho”, añadió el director, provocando grandes ovaciones entre el público. Los músicos se prepararon y Marian Dacal regresó al escenario con su vestido brillante.

Y así empezó, de nuevo, el “temazo”.

El público aplaudió, subió los brazos y algunos formaron unas alas con sus manos. ¡Música, MAESTRO!

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