El lema liberté, égalité, fraternité resonará a partir de este 9 de marzo en el Gran Teatro del Liceu con motivo de la ópera Andrea Chénier, del italiano Umberto Giordano, dirigida por David McVicar. El tenor alemán Jonas Kaufmann dará vida al poeta de la Francia revolucionaria, Andrea Chénier, en una pieza de alta complejidad en la que participan Sondra Radvanovsky y Carlos Álvarez.

Según el maestro israelí Pinchas Steinberg, que llevará la batuta de esta producción en la que habrá hasta tres repartos diferentes, se trata de un "reto" para todos los que participan en ella porque es "complicada y peligrosa".

El mismo Steinberg cree que es una ópera “llena de trampas, de la que no te puedes desconcentrar ni un segundo, porque las situaciones cambian muy rápido, igual que la música, el tempo y la instrumentación".

VUELVE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

La ópera en cuestión –con un vestuario único– se ambienta en los días del Terror, tras la Revolución Francesa de 1789, donde se sitúan el poeta Andrea Chénier y el sirviente Carlo Gérard (interpretado por el barítono malagüeño Carlos Álvarez), ambos atraídos por la noble Maddalena de Coigny (que encarna Sondra Radvanovsky). Al final acabará recibiendo la protección de Chénier y esto provocará la envidia de Gérard, convertido en poderoso funcionario.

Marie Lambert, encargada de la reposición de esta producción de la Royal Opera House Covent Garden, el Centre for the Performing Arts de Pekín y la San Francisco Opera, ha apuntado que es una pieza –exponente del verismo– "llena de contrastes, con un ritmo muy cinematográfico, lo que hace que sea fascinante". Además, tiene una vertiente política y los personajes dicen lo que piensan lo que sienten y describen todolo que ven.