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Esta es la historia de un libro que nunca se publicó. Habla de la memoria, de Latinoamérica, de los amigos, la literatura y, sobre todo, de un autor: Roberto Bolaño. El chileno fue el vínculo –y la obsesión– que unió a los artistas Paula BonetAitor Saraiba. Esta semana ha visto la luz su obra que se ha ido engranando día tras día, a fuego lento, durante cuatro años. Este pedacito de “ellos” –en plural– se llama Por el olvido. Y es un objeto ilustrado –un viaje– digno de leer, mirar, tocar y oler.

¿A qué se debe el título, Por el olvido?
Aitor Saraiba: Hay un poema de Borges que se llama Otro poema de los dones... en él hay un verso que dice “por el olvido, que anula o modifica el pasado”. Me parece la cosa más sádica que se puede hacer con la historia: olvidarla y modificarla. Era algo que yo no quería hacer con la primera versión que escribí del libro sobre Bolaño y que no quería publicar. Un día le expliqué a Paula por qué no quería publicar el libro y ella me dijo: “Eso es el libro, contar por qué no has hecho el libro”.

Después de leer el libro queda claro que amas a Roberto Bolaño. ¿Qué es lo que te atrae de él?
Roberto Bolaño fue el cemento de mi amistad con Paula. Luego, me marcó tanto el libro Los detectives salvajes que me fui a México, y Paula a Chile. Bolaño me hizo leer y escribir de pequeño. Cualquier autor que sea capaz de hacer eso hay que respetarlo. Teníamos que rendirle este homenaje a él. Y todo el ruido que hay alrededor de la figura de Bolaño no hay que escucharlo, hay que leer sus libros.

De hecho, eso es algo que cuentas en el libro: investigas sobre él, preguntas a personas que lo conocieron... pero el ruido que rodea a Bolaño te abruma.
Claro, y al final descubro que la verdad sobre Bolaño está en sus libros. Por eso hago el capítulo de Patti Smith: esta señora, con el criterio de una buena lectora, una buena poeta, lee a Bolaño y se enamora de sus palabras. Desde esta posición de lectora sí que me veía capaz de escribir un libro de él. Yo, en mi sofá, cenando sopa y leyendo a Bolaño.

"Al final descubro que la verdad sobre Bolaño está en sus libros"

Hay una parte en la que aparecen de una forma sobria los retratos de grandes escritores.
Ese en nuestro homenaje a la literatura. Es un retrato de la red, laberinto o mapa que tejió Bolaño. Parece el catálogo de una exposición. Es un tesoro maravilloso que ha dibujado Paula. Todos los autores que aparecen en el libro han sido mencionados por Bolaño en algún momento de su vida.

El sueño que tienes con Nicanor Parra es determinante para que te lances a escribir este libro.
Sí, fue un sueño real. Él me decía “la verdad sobre Bolaño está en sus libros”. Además, justo cuando este “metalibro” –que se ha ido escribiendo a sí mismo con las postales y las ilustraciones– iba a entrar a imprenta, muere Nicanor Parra. Yo siempre pensé que lo iba a conocer. En ese momento fue la primera vez que mostramos al público algo sobre el libro: el retrato que se incluye de él en la obra. Este libro lo queríamos hacer a fuego lento y que el lector se acercara a él sin saber qué iba a comprar. Por eso tampoco aparece el nombre de Bolaño en la portada. Queríamos que fuera un secreto a compartir con el lector. Sin ruidos.

¿Cómo se ha ido forjando este engranaje para que cuadrara todo en el libro?
Nos hemos mimetizado totalmente. Ella ha toqueteado mis textos, yo sus imágenes. Nos hemos dicho en todo momento lo que creíamos que teníamos que eliminar o cambiar. Ha sido algo placentero y orgánico. Ojalá la gente vea que este es un libro de Paula y Aitor juntos. Y que no pueda funcionar de otra forma.

El interior de 'Por el olvido' de Paula Bonet y Aitor Saraiba / P.B.
El interior de 'Por el olvido' de Paula Bonet y Aitor Saraiba / P.B.

El libro también irradia amor hacia Latinoamérica.
Eso también es compartido. Esa América de los poetas, de los salvajes... a la que Paula huyó de joven y yo también incitados, en cierta forma, por Los detectives salvajes que te invita a ser Ulises Lima o Arturo Belano. Latinoamérica está muy presente tanto en el libro como en nuestras vidas. En estas idas y venidas se va gestando la obra, entre postales, conversaciones, lecturas.

¿Las postales son reales?
¡Son reales! Y, de hecho, si hubiésemos sabido desde el principio que iban a acabar en un libro no hubiésemos dicho muchas cosas y no hubiésemos sido tan honestos. No hay ni un filtro ni medio. Lo interesante de estas postales es que son tal como somos. Queríamos invitar al lector a eso: a casi acariciarnos. Eso lo hace Bolaño también, confundir ficción con realidad y entrelazarlo con su autobiografía.

¿Cuáles son las lecciones que os da Bolaño?
Paula Bonet: No desfallecer, no dejar de buscar, confiar, dudar de esta inmediatez, cuestionar y saber que hay aún mil novelas interesantes por leer y mil que serán una mierda... pero que también se tienen que leer para poder valorarlo.

Aitor Saraiba: Nos enseña a no perder nunca la esperanza dentro de toda esta oscuridad.

"La poesía y la literatura están alejadas del consumo masivo"

¿Con qué os gustaría que se quedara el lector de todo esto?
Aitor Saraiba: Ojalá le sirva para engancharse a alguno de los autores que aparecen. Que confíen en lo que sienten, que no les afecte el ruido de alrededor.

Paula Bonet: Que si son pintores o escritores no les afecten las críticas. Yo soy yo pintando. Mi manera de conectarme con el mundo es a través de la mancha o de la palabra. No me veo de otra forma. Se trata de entenderse a uno mismo. Con este libro hemos decidido parar para darle a la obra el tiempo de maceración que se merece. Según el contrato que firmamos, la extensión del libro era de 250 páginas, pero al final han sido casi 200 más. Y hemos retrasado la entrega dos veces también. Tenía que salir en 2017... Creo que si alguien entiende cuál es el compromiso con el arte ya hemos hecho todo el trabajo que teníamos que hacer.

Aitor Saraiba: El puzzle nunca se termina y eso es algo con lo que se puede quedar el lector. Ojalá este libro sea la pieza para alguna persona que le impulse a seguir buscando. Con este libro queremos reivindicar el huir de la inmediatez en el consumo. Creo que ambos somos conscientes que en cualquier momento podemos volver al punto de partida y que nuestra obra deje de interesar y dejemos de vivir de ella... ¡pero no por eso dejaremos de hacerla!