Barcelona y Ámsterdam esconden un paralelismo: tienen más en común de lo que parece. En el centro de ambas ciudades no solo proliferan las bicicletas, sino también las facilidades para conseguir marihuana. A las asociaciones legales se le han sumado los puntos ilegales de venta de droga y las tiendas con todo tipo de complementos para que “el viaje” psicoactivo sea más placentero.

Los vecinos del Gòtic, uno de los barrios más azotados por el auge del narcoturismo, han manifestado su malestar. La noticia que ha colmado el vaso de su paciencia ha sido la de la apertura de una nueva tienda de semillas, más conocidas como grow shop.

AL LADO DEL MUSEO DE LA MARIHUANA

Según han indicado, se ubicará en la calle Ample, justo al lado del Museo de la Marihuana, que da a conocer el uso del cáñamo con finalidades medicinales –así como lúdicas– a lo largo de la historia. La nueva tienda será una apuesta de Sensi Seeds, una empresa que ya triunfa en Ámsterdam con tres locales distintos. Según sus fundadores, la marca “tiene como objetivo la normalización del uso del cannabis y el reconocimiento de los beneficios terapéuticos e industriales de la planta”.

No es casual que la tienda haya elegido este enclave para desembarcar en España. Tal como manifiesta su competidora Royal Queen Seeds –con tres tiendas repartidas en el centro–, “la cultura del cannabis en Barcelona está creciendo muy rápido y generando una gran repercusión gracias a los clubes de cannabis y bancos de semillas”. En el mismo escrito augura que “Barcelona se convertirá en uno de los principales centros de la cultura del cannabis de Europa y del mundo”.

Imagen de una exposición de Sensi Seeds
Imagen de una exposición de Sensi Seeds

“No las queremos en el barrio”, señalan desde la plataforma Fem Gòtic. “En poco tiempo el barrio se ha visto invadido por tiendas de semillas de marihuana”, recalcan.

MONOCULTIVO DE COMERCIOS

En esta misma línea habla Martí Cusó, de la Asociación de Vecinos del Gòtic: “Hay un grave desequilibrio entre locales y turistas en el barrio”, comenta en una conversación con este medio. Aunque la máxima preocupación es “el monocultivo de comercios que enfocan su actividad a satisfacer las demandas turísticas”.

La marihuana es la droga más consumida entre los jóvenes
La marihuana es la droga más consumida entre los jóvenes

Póngase como ejemplo. Un grupo de amigos extranjeros llegan a Barcelona, compran complementos para fumar –cachimbas, bongs, pipas, semillas para llevar a sus países o grinders– y –cargaditos– van a su apartamento de alquiler. Empieza a sonar Manu Chao de fondo. Me gusta marihuana, me gustas tú. Entonces, ¿qué falta para que la fiesta sea digna de recordar? Claro, la materia prima: la yerba. En un principio, deberían acudir a alguna de las 34 asociaciones en regla de la ciudad. Pero, si no son socios, ¿pueden comprar? En teoría, no.

LOS CAPTADORES ILEGALES CAMPANDO A SUS ANCHAS

Ahí entran en juego los captadores ilegales, que ya forman parte de la estampa habitual de Las Ramblas, tal como relató este medio. La transacción es fácil y rápida: un pim pam. Van hasta el lugar, eligen, pagan y vuelven al apartamento con las manos llenas de verde. Los vecinos confiesan que la situación ha mejorado, que el proceso de cierre de este tipo de puntos ilegales se “ha agilizado” en relación con los últimos meses. No obstante, el centro sigue siendo el paraíso del ocio nocturno. Y, por ende, del desfase y del consumo de drogas sin control.