Él no es del barrio. Él es el barrio.

–¡Hola, amor!– saluda a una vecina que pasa por delante de la puerta.

En estos tiempos volátiles que corren, Ángel Tejerín decidió apostar fuerte. Contra viento y marea, hace ahora tres años abrió una librería pequeñita –una especie de guarida literaria– que rinde homenaje a la libertad y a la bohemia. Se llama On the Road, como el manuscrito de Jack Kerouac, y es –probablemente– el último reducto de la Generación Beat en Barcelona.

Dentro huele a libro y a inspiración. Los títulos están seleccionados con el cuidado del padre creador, Ángel, que acaba de publicar su primer poemario, Vida (Inflamable, 2018). Desde Arthur Rimbaud a Chuck Palahniuk. Desde Alejandra Pizarnik a Simone de Beauvoir. Unos 4.100 libros sirven como reclamo a lectores que premian la calidad y la cercanía antes que la rapidez de Amazon y la impersonalidad, tan propia de nuestra época.

UN LUGAR DONDE SE DETIENE EL TIEMPO

En On the Road se detiene el tiempo. Ahí cabe lo imposible: la reflexión, el diálogo, los recitales poéticos, las charlas. “Si uno quiere, puede traerse una cerveza y leer aquí el libro que quiera llevarse luego”, explica el emprendedor a Metrópoli Abierta. “Las librerías se han vuelto espacios fríos, y eso es lo que no encontrará nadie aquí”, detalla. “La gente tiene ganas de romper con eso”, añade al respecto.

Ángel Tejerín posando con un cartel de recogida de firmas en la librería | HUGO FERNÁNDEZ
Ángel Tejerín posando con un cartel de recogida de firmas en la librería | HUGO FERNÁNDEZ

El comercio local pasa por iniciativas como esta, que –lamentablemente– están desapareciendo en la ciudad. Hoy la existencia de On the Road está en peligro. El Ayuntamiento de Barcelona ha puesto su mirada sobre una ordenanza municipal del año 1996, tras varios años sepultada bajo el manto del olvido. En ella se especifica que los comercios que se sitúan cerca de monumentos históricos deben de mantener un orden y estética concretos. On the Road, situada en la calle de Verdaguer i Callís, se ha visto afectada por el Palau de la Música ubicado a 88 metros de distancia.

NO OCUPAR LA VÍA PÚBLICA

Algunos de los aspectos más destacados que también afectan a otros negocios de la calle como el Antic Teatre o el restaurante El Bitxo son los siguientes: no se puede ocupar la vía pública ni con pizarras, ni con bancos, ni con banderas, ni con focos. La puerta del local tampoco puede sobresalir de la fachada y no están permitidos los graffitis en las persianas.

Metrópoli Abierta en la librería On the Road | HUGO FERNÁNDEZ
Metrópoli Abierta en la librería On the Road | HUGO FERNÁNDEZ

“Lo más bueno es que las tiendas no pueden estar abiertas a la calle, tienen que tener una puerta”, explica. “Cuando vinieron los técnicos a revisar me dijeron que incumplía 17 puntos”, cuenta Ángel riendo... por no llorar. “Arreglarlo todo serían unos 4.000 euros, que no los tengo, pero además estos cambios me desvincularán de la calle y venderé menos”, confiesa el libretero. “¿Qué forma de ayudar a los pequeños comercios es esta?”, aúlle el beat, de forma retórica.

UN EPISODIO ÉPICO

Fue entonces cuando los vecinos unieron aún más sus fuerzas y se presentaron en manada al pleno de Ciutat Vella en julio para plantar cara a la concejal Gala Pin. ¿Objetivo? Que se creara una comisión y se tuviera en cuenta cada comercio de forma particular. A pesar de que todos los partidos votaron a favor, el técnico de Barcelona en Comú, Jordi Rabassa, terminó la sesión lanzando un recordatorio: hay una norma y es para todos iguales.

“Gala Pin, que dice ser mi representante, no conoce la librería, ni siquiera la ha pisado nunca. Yo conozco a todos los vecinos por sus nombres, ellos me conocen a mí, pero a la mujer que en teoría me representa resulta que no la conozco y ella tampoco a mí... aquí falla algo”, comenta. “¿Por qué no han venido a conocerme? ¡La proximidad está en esto! Por aquí han pasado los de Esquerra Republicana, Ciutadans... y ninguno entiende esta obsesión por la normativa con todos los problemas que hay en Barcelona... es ilógico”, se indigna Ángel.

La librería On the Road es única en su especie | HUGO FERNÁNDEZ
La librería On the Road es única en su especie | HUGO FERNÁNDEZ

UN ANIVERSARIO CON TINTES BEAT

El asunto político, con el calor y las vacaciones, se ha paralizado por el momento. Ángel, aprovechando el paréntesis, focaliza su energía en la recogida de firmas –junto con otros negocios de la calle– y en una fiesta de aniversario para este noviembre. Será un mes intenso, en la misma tónica que la Generación Beat en los años cincuenta, precediendo la contracultura y el movimiento hippie. Indagación creativa, drogas, evasión.

En la librería On the Road habrá cuatro clubes de lectura. Uno dedicado a Patti Smith, otro a las mujeres de la Generación Beat, luego un recital del poemario Howl, rindiendo homenaje a Allen Ginsberg y, por último, recordarán a Aldous Huxley mediante su –genial– obra Las puertas de la percepción. Un vacío –lleno– para el intercambio de ideas, bebidas, amistades. “Espero que no sea el último aniversario y el proyecto pueda seguir adelante”, zanja Ángel, el hombre que ha sabido resucitar el espíritu Beat en Barcelona enalteciendo la contracultura.