Un mercado de cubierta inigualable. Un techo proyectado, entre 1.997 t 2004, por Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, la misma arquitecta creadora del Parque Diagonal Mar. Ambos dieron forma a uno de los tejados más significativos de la ciudad, el del Mercat de Santa Caterina, uno de los más emblemáticos de la capital catalana.

Un mercado que debe su nombre al convento dominico que fue construido en el año 1.243 y derribado posteriormente en 1.837, tras albergar la primera sede del Consell de Cent de la ciudad. Un año después se vio afectado por la desamortización del bienio progresista de Madoz. Siete años más tarde se levantó un mercado en el mismo emplazamiento. Las obras duraron hasta cuatro años siguiendo un proyecto de estilo neoclásico de Josep Mas i Vila y Josep Buxareu. El primero, arquitecto de la Boquería y el segundo, creador de los porxos d’en Xifré, ubicados delante de la lonja.

Mercat de Santa Caterina / AJUNTAMENT DE BCN
Interior del mercado de Santa Caterina / AJUNTAMENT DE BCN

Uno de los cambios más significativos de la reforma del siglo XXI fue la nueva cubierta de colores, inspirada en el ‘trencadís gaudiniano’. En el transcurso de las obras aparecieron diversos restos arqueológicos del antiguo convento en la fachada de la calle Colomines, que actualmente pueden observarse en el subsuelo del mercado, como parte del Museo de Historia de Barcelona (MUHBA). El nombre de la calle delata la venta y el cuidado de aves que protagonizaban el lugar. Freixures, una de las calles laterales del mercado rinde homenaje al arte de la freiduría, típico de las bodegas cercanas al mercado, las cuales se abastecían del pescado recién llegado a las pescaderías. Una costumbre que han retomado hoy algunos locales de alrededor.

Y es en esta fachada que la última restauración se inspiró en las cajas de mercancías utilizadas en el siglo XIX para cubrir con unas réplicas la parte superior de la pared exterior. De entre los restos arqueológicos recuperados, se sabe que ya era un lugar que albergó vida desde la Edad de Bronce.

Mercat de Santa Caterina / AROA ORTEGA
Imagen del primer mercado colgada en el interior de Santa Caterina / AROA ORTEGA

Entre los productos que ofrecía la primera versión del mercado, el bacalao, los alimentos frescos y las conservas eran los más populares y todos siguen teniendo su espacio en las paradas del mercado actual.

Del anterior edificio neoclásico blanco se conservan tres fachadas. En el interior, los techos de madera dan calidez a un espacio multifuncional. Durante la posguerra, el mercado se convirtió en el centro de aprovisionamiento de muchas ciudades vecinas, como Sant Adrià, Santa Coloma e incluso desde Mataró. A diferencia de otros mercados de Barcelona, el Mercat de Santa Caterina mantiene su pasado de mercado popular donde compran los vecinos de alrededor, ajeno a la gentrificación producida por el turismo que colapsa otros mercados. Un mercado moderno pero acogedor para los clientes locales que ofrece una variedad de productos frescos digna de orgullo para los tenderos.

Facha de la calle Freixures / AJUNTAMENT DE BCN
Fachada de la calle Freixures / AJUNTAMENT DE BCN

En el año 2005 se acabó la reforma de que es el primer mercado totalmente cubierto de Barcelona. El equipamiento estrenaba un techo ondulante y coloreado pensado para ser visto desde el aire formado un gran mosaico de piezas de cerámica de colores que representan frutas y verduras.

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