Serra Claret es una tienda multimarca –discreta y sofisticada– que pasa desapercibida entre las muchas otras que hay en la calle Provença cerca de Paseo de Gràcia. Diseño minimalista, techos altos, paredes claras, espacio diáfano. Un lugar acogedor pero... ¡atento! Si estabas pensando en ir y comprarte alguna 'cosita', agarra fuerte tu cartera y comprueba el estado de tu cuenta bancaria porque el sablazo puede ser digno de infarto.

Dsquared, Philipp Plein, Iro y Herno son algunas de las marcas que se venden en las lujosas tiendas de moda de Cristina Serra, la mujer del exfutbolista y reputado entrenador de fútbol. Sí, Pep Guardiola. Hay dos versiones en Provença: una para hombres (con pasta), otra para mujeres (con pasta). Ambas nacen de una empresa familiar que empezó en Manresa en 1933. Ahí trabajaba Serra cuando se enamoró de Guardiola hace más de 20 años.

La tienda adquirió reputación gracias a que futbolistas como Leo Messi la visitaron en su momento. Y compraron, claro. El negocio se fue expandiendo y en 2010 abrió la tienda para mujer donde me encuentro en este momento. La encargada me saluda sonriente –“hola”– y me pregunta algo que odio: “¿Te ayudo? ¿Buscabas algo en concreto?”. Respondo negativamente. “Solo miro, gracias”, añado devolviéndole la sonrisa.

Entonces me pongo a ello: a mirar de forma aleatoria, sin buscar nada en especial. Yo miro la ropa y ella me mira a mí. Cojo una blusa y la oteo fingiendo estar interesada. Ella me observa a lo lejos. Elijo una chaqueta e intento poner cara de “no me gusta”. Ella me observa a lo lejos. Sigo a lo mío.

Cojo unos pantalones vaqueros y veo el precio sin querer: 598 euros. Pam. La encargada me sigue observando de lejos. Ahora entiendo: me ha pillado porque no doy el perfil de compradora. Ni soy un palillo apto para los entallados vestidos de Alexander Wang ni mi vestimenta denota un alto poder adquisitivo.

Detalle de la entrada de Serra Claret para hombres / P.B.
Detalle de la entrada de Serra Claret para hombres / P.B.

Una señora mayor se prueba zapatos en un moderno sofá al fondo de la tienda con una dependienta. Mientras, yo sigo mirando. Y la encargada sigue mirándome a mí. Una camiseta básica blanca –de cuya marca no quiero acordarme– vale ni más ni menos que 290 euros. Sí, has leído bien. Antes de irme, decido romper el hielo y le confieso que sé de quién es la tienda. “Sí, Cristina pasa por aquí de vez en cuando”, me confiesa orgullosa la encargada.

Más adelante, en la calle, se encuentra la tienda de hombres, cuya estética es parecida: elegante, desapercibida. En esta tienda que tanto gusta a Pep Guardiola –luce varios outfits de ahí– encuentro a dos señoras con un perro: la boutique de Cristina Serra es pet friendly. Me pongo a rebuscar mientras el encargado atiende a las mujeres. Una camiseta negra de manga corta con manchas verdes –¡arte contemporáneo!– de la marca Philipp Plein cuesta 475 euros. Definitivamente, no es un lugar apto para cualquiera. Yo me voy. En las tiendas de la mujer de Pep Guardiola no hay ni un vestigio del Barça pero, eso sí, clase y exclusividad no le falta.

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