El popular e histórico Bracafé de la calle Casp cierra sus puertas tras 87 años de servir cafés a los barceloneses. Abrió el 29 de abril de 1931, logró sobrevivir a la Guerra Civil, pero no a la modernización del edificio en que se encuentra. La aseguradora Catalana Occidente, propietaria del inmueble, ha decidido reformarlo y ha comunicado a los actuales inquilinos que deberán cerrar el establecimiento el próximo 31 de agosto.

La razón esgrimida por la empresa propietaria del edificio es que la remodelación del edifico que se va a llevar a cabo será integral y que de la actual estructura tan solo se salvará la fachada, una obra artística de estilo neogótico, diseñada por Enric Sagnier en 1891, y que recibió un premio FAD de arquitectura tras ser remodelada en la década de 1980, en una reforma ideada por los estudios Martorell-Bohigas-Mackay y Espinet-Ubach.

El resto del edificio será de nueva construcción y contará con un parking, cuya entrada estará situada justo donde ahora los clientes del Bracafé disfrutan de los cafés que les sirven alguno de los ocho camareros que trabajan en el local. El edifico será destinado a oficinas de alquiler de alto standing.

El inmueble contará además con cuatro plantas de parking subterráneo, el principal motivo por lo que los locales del edificio destinados a comercio desaparecen. Otro local que igualmente se verá afectado por esta remodelación es El Café de la Radio, situado justo al lado del Bracafé y que es otro local histórico en la calle Casp.

Los empleados del este local tienen el futuro en el aire, aunque el responsable del mismo, Xavier de Erausquin, asegura que intentarán recolocarlos en alguna de las tiendas franquiciadas que tienen por toda la ciudad.