Cottet, la cadena de ópticas y audífonos más representativa de Barcelona, afronta nuevos retos. Fundada en 1902, su historia retrata la evolución de la Ciudad Condal desde finales del siglo XIX. Hoy, la innovación y la diversificación de la empresa también forman parte de una marca histórica que encara el futuro con nuevos retos y con su famoso termómetro como uno de los símbolos de la capital catalana.

La historia de Cottet comienza en el norte de los Alpes franceses, con el nacimiento de empresas ópticas en el siglo XIX. El suyo era un trabajo, casi, de orfebrería. En 1840 se funda la fábrica Cottet Frères, donde se diseñaban, producían y vendían gafas al por mayor.

“Esos son nuestros orígenes. Y en 1888, con motivo de la primera Exposición Universal que acoge Barcelona, un nieto de la primera generación, Constantino Cottet, abandona Morez du Jura, un pequeño pueblo francés, y llega a la capital catalana”, explica Álex Cottet, actual vicepresidente de la empresa.

LA PRIMERA TIENDA

Catorce años después, Cottet inauguró la primera tienda en Barcelona, la más emblemática, la de Portal de l'Àngel. Hace 117 años, el histórico edificio del centro de la ciudad solo tenía cuatro plantas.

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Imagen histórica de la primera tienda Cottet, a principios del siglo XX

Cottet inicia su historia de amor con Barcelona. Su consolidación en una ciudad inmersa en constantes transformaciones que se convierte en el motor económico de España. En plena expansión, paralelamente, abre su primer centro en Madrid en 1930, en la calle Príncipe, “con una gran acogida en el mundo del teatro”, recalca Álex.

EL GIGANTESCO TERMÓMETRO

La Guerra Civil, sin embargo, cambió la historia de España. Fueron años difíciles para el país, de odios y penurias económicas. La recuperación fue lenta. Antes del desarrollo económico de los 60, Cottet instaló un gigantesco termómetro en su tienda de Portal de l'Àngel. Con una estructura de 570 metros de tubo de neón y 2.000 kilos de peso.

“Fue un regalo de la empresa para acoger la buena acogida de la ciudad. En febrero de 1956 hizo mucho frío en Barcelona, pero no se pudo estrenar hasta poco después. Las luces eran de neón, con un gasto enorme, y no sería hasta los años 90 cuando entró la tecnología led”, recalca el vicepresidente de Cottet, quien recuerda que el Ayuntamiento no les permitió, en el pasado, que las luces fueran verdes, el color corporativo de la marca.

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Álex Cottet, vicepresidente de la cadena de ópticas y audífonos

El termómetro, hoy, forma parte del paisaje de Barcelona. Es uno de los elementos más fotografiados. Cottet abandonará el emblemático edificio para instalarse en las nuevas oficinas de la Rambla Catalunya, pero el termómetro no se moverá.

EL MAYOR, EN LAS VEGAS

“Durante muchos años, fue el termómetro más grande del mundo. Sigue siendo el mayor de España, pero en Frankfurt hay otro de dimensiones similares y uno más grande en Las Vegas”, recalca Álex.

“La construcción del termómetro dio paso a la recuperación económica y al boom de las grandes marcas en el sector del textil que se introducen en el mundo de la óptica, como es el caso de Chanel”, añade el vicepresidente de Cottet. 1992 y 2002 son otras fechas históricas, por los Juegos Olímpicos y por los 100 años de la apertura de la primera tienda.

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Fachada e interior de la tienda de Cottet en 1992

NUEVOS CENTROS DE AUDIOLOGÍA

Los actuales dirigentes, miembros de la cuarta generación, lideran el futuro de la empresa. La profesionalización y las nuevas tecnologías conviven con la expansión de Cottet y la apertura de tres nuevos centros especializados en audiología que históricamente complementan la oferta de la marca.

El futuro también pasa por la venta online, que actualmente supone entre el 2 y el 3% de las ventas de Cottet, que ha incorporado a un nuevo director general (David de Antonio) y mezcla la tradición con la modernidad gracias a sus tres marcas de gafas: Cottet Barcelona, Lunettier y Urban, dirigida a un público más juvenil.

Cottet se transforma como Barcelona, que en cuatro meses decidirá su futuro en las elecciones municipales del 26 de mayo. Para encarar el futuro nada mejor que conocer el pasado y Álex tiene claro que la ciudad “debe recuperar el seny y el entendimiento histórico de su gente”.