El pasado 3 de julio se estrenó la décima edición del festival Cruïlla, un evento musical ubicado en el Fòrum y dirigido al público barcelonés. Como no podía ser de otra manera, la alcaldesa Ada Colau, que se apunta a un bombardeo, asistió junto a Janet Sanz, la segunda teniente de alcalde. Para acudir al festival, la alcaldesa se blindó con la presencia de la Guardia Urbana. Un perímetro de agentes acudieron a la ubicación con la edil y no volvieron el resto de días que duró el evento musical. 

Tal como ha adelantado Crónica Global, la Guardia Urbana protegió los accesos a la zona del Fòrum de Barcelona, donde tuvieron lugar los conciertos. También aseguran que los efectivos de la Unidad de Refuerzo a la Proximidad y Emergencias (Urpe) y la Unidad Nocturna Operativa Centralizada (Unoc) permanecieron en el lugar hasta que Colau dio por terminada su fiesta en el festival Cruïlla. Cuando la alcaldesa se quiso marchar el dispositivo también lo hizo, dejando la zona completamente abandonada y a merced de los actos incívicos que se produjeron, y el caos que hubo al finalizar de los conciertos cuando sus asistentes quisieron volver a casa. 

Público del Festival Cruïlla haciendo cola para coger un taxi después de los conciertos / MA
Público del Festival Cruïlla haciendo cola para coger un taxi después de los conciertos / MA

LA ACUSAN DE IRRESPONSABLE

Los vecinos del Fòrum no han visto con buenos ojos la actuación de Ada Colau. Han asegurado al medio que no es tolerable que se blinde el perímetro de un festival porque acuda la alcaldesa, y que cuando esta se marcha quede todo desamparado. Los ciudadanos de Barcelona tampoco han valorado positivamente la actitud de la primera edil. Que Colau fuese a escuchar música y a bailar en el marco de un fin de semana bañado de sangre, ha encendido a los vecinos de la ciudad.

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