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Tonos rojos, amarillos y anaranjados, una estampa digna de enmarcar. Así ha amanecido este sábado la ciudad condal tras una jornada de fuertes vientos y lluvia intermitente. Pero, tras ver estos colores tan otoñales, ¿por qué el cielo de Barcelona ha adquirido estas tonalidades rojizas en el momento de amanecer?

TONOS ROJIZOS EN BARCELONA

La respuesta hay que encontrarla en el Premio Nobel de Física (en 1904), el británico John William Strutt, también conocido como lord Rayleigh.

Este catedrático universitario estableció la existencia de los gases nobles –también llamados gases raros– investigando las propiedades físicas de estos elementos. Este estudió ayudó a que hoy podamos saber por qué el cielo es azul y por qué no siempre lo es, sino que adquiere otro color más rojizo.

DISPERSIÓN DE LA LUZ VISIBLE

La razón es lo que se ha llamado la dispersión de Rayleigh. A nivel técnico se podría decir que es la dispersión de la luz visible o cualquier otra radiación electromagnética por partículas cuyo tamaño es mucho menor que la longitud de onda de los fotones dispersados.

Ocurre cuando la luz viaja por sólidos y fluidos transparentes, pero se ve con mayor frecuencia en los gases.

EN FUNCIÓN DE LA POSICIÓN DEL SOL

Gracias a esta teoría sabemos que cuanto más bajo esté el sol con respecto al horizonte, menos azules y más tonos rojizos veremos en el cielo, puesto que la luz blanca tendrá más atmósfera que atravesar.

La fotografía ha sido realizada desde el Observatori Fabra, en el Tibidabo, por el jefe de meteorología del centro astronómico, Alfons Puertas.

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