La Casa Pia Batlló, situada entre la Gran Via de les Corts Catalanes y la Rambla de Catalunya / INMA SANTOS
La Casa Pia Batlló, situada entre la Gran Via de les Corts Catalanes y la Rambla de Catalunya / INMA SANTOS

Casa Pia Batlló, el ecléctico hogar del ave Fénix

Josep Vilaseca proyectó a finales del siglo XIX este edificio de aire neogótico

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Periodista

Seguro que habéis pasado por delante más de una vez. En la esquina de Gran Via con Rambla de Catalunya, en el Eixample, se encuentra la Casa Pia Batlló. Es un edificio esquinero de planta baja y cuatro plantas. La mitad del chaflán marca el eje de simetría, reforzado por dos tribunas de sección poligonal que, coronadas por unas torres-miradores decoradas con hierro forjado, vidrio y tejas de cerámica vidriada, rematan los ángulos del edificio.

Sí, no se puede negar que tiene un aire neogótico, con esa falsa galería de la última planta de arcadas ciegas. Pero también una brisa clasicista que aporta algún elemento, como la tribuna principal trabajada en piedra sobre la entrada principal, en el chaflán.

En la decoración, destaca por su repertorio iconográfico de corte gótico, aunque con elementos de fantasía romántica, además de figuras humanas clasicistas atrapadas en medallones, que conviven con perros, serpientes, monos, leones alados, exóticas aves y dragones. Aunque la estrella principal es el ave Fénix. Su silueta de hierro forjado se repite en las barandillas de los balcones. Es el mismo ave Fénix que renace de sus cenizas y que fue empleado en la Renaixença por los primeros catalanistas como símbolo de reconstrucción nacional.

No es extraño, pues este edificio es obra de Josep Vilaseca, uno de los arquitectos aventajados que en los años 80 del siglo XIX que vieron la necesidad de encontrar una identidad arquitectónica propia, adecuada a la época, a través de la evolución del lenguaje arquitectónico. Fue su compañero y amigo Domènech i Montaner quien publicó en aquella época (1878), en la revista La Renaixença, un artículo titulado En busca de una arquitectura nacional, con el que se inició el debate de lo que debía ser una arquitectura moderna y nacional catalana.

La Casa Pia Batlló, construida entre 1891 y 1896, es un buen ejemplo de la arquitectura del momento y de la posición de Vilaseca en el panorama cultural catalán, un ejemplo de esa arquitectura que aún es ecléctica, pero quiere dejar de serlo, y que aún sin ser totalmente modernista, empieza a parecerlo.

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