La casa naranja de Gavrina, 10 / INMA SANTOS
La casa naranja de Gavrina, 10 / INMA SANTOS

La casa naranja de Gavrina, 10

Este edificio de estilo ecléctico, obra del yerno de Josep Fontseré, llama la atención por las galerías laterales de hierro y vidrio, sus balcones corridos de forja y los serigrafiados de la fachada

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Periodista

En el número 10 de la calle Gravina, se alza un edificio de estilo ecléctico con planta baja y cinco alturas. En su fachada destacan los ejes verticales que forman las galerías laterales cerradas con hierro y vidrio. Una verticalidad que contrasta con la horizontalidad de los balcones corridos de forja que quedan en la parte central. Todas las aberturas están enmarcadas con pilastras alineadas con las ménsulas que sostienen las losas, excepto en el piso superior, donde están coronadas por frontones. Hace años, la fachada se pintó y todas las decoraciones originales quedaron ocultas, pero, tras un proceso de decapado durante una rehabilitación posterior del edificio, el estuco esgrafiado emergió tras la pintura recuperando su color anaranjado actual.

Alguien llega al portón de madera de la finca, mete la llave en la cerradura, la gira y… ¡Tachán! Durante unos minutos, queda a la vista el vestíbulo interior. Una hilera de columnas con capiteles decorados con motivos florales sostienen el techo artesonado y crean un pasillo central que enmarca, al final, el inicio de una majestuosa escalera de mármol blanco, como el resto del suelo. Al fondo, en un rincón del descansillo que se forma entre los cuatro escalones que preceden a esa escalera de mármol que conecta los pisos, una escultura masculina con el torso desnudo sujeta sobre el hombro derecho un ánfora. La parte inferior de las paredes, de mármol más oscuro y decorado con grabados florales, forma un zócalo hasta media altura.

ARQUITECTO IMPORTANTE

En el exterior, el edificio está coronado por un frontón en forma de medio arco con la fecha de construcción grabada en el centro: 1897. Según la documentación consultada, este acabado es una alteración de última hora en el proyecto original, obra de Ubaldo Iranzo, arquitecto municipal de Berga entre 1883 y 1903, y yerno del maestro de obras Josep Fontserè. Entre las obras más importantes de Iranzo, destacan la capilla-hospital y el Ayuntamiento de Sant Sadurní de Noia el puente del Passeig (Terrassa), el hotel Queralt de Berga, la Casa Gener de Vilanova i La Geltrú. En Barcelona realizó diversas proyecciones urbanísticas, como el Plan General de Urbanización de les Corts-Sarrià y el de Sant Martí de Provençals, además ser autor de la sepultura de Fortuño Ferrús en el cementerio de Montjuïc, entre otros.

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