Balcón corrido de la casa Francesc Cama, en la calle de Gran de Gràcia / INMA SANTOS
Balcón corrido de la casa Francesc Cama, en la calle de Gran de Gràcia / INMA SANTOS

Casa Francesc Cama, un viaje a principios del siglo XX

Las tribunas poligonales con los vitrales de flores, la forja de los balcones ondulados y el vestíbulo hacen de este edificio un ejemplo de arquitectura modernista

Periodista

Cuando llega el fin de semana, Gran de Gràcia se rebela contra el tráfico: los peatones conquistan la vía y llega el momento de “Grangraciear” (dícese del acto de pasear por esta vía arriba y abajo, disfrutando del ambiente, de los comercios de proximidad, de cafeterías y restaurantes y también de su arquitectura, ¿por qué no? Así, chino, chano, observando sin perder detalle, se encuentran pequeños tesoros como la Casa Francesc Cama, en el número 77 (muy cerquita del famoso Botafumeiro).

Imposible no reparar en los tres grandes portales con paramento de piedra que presiden la entrada principal de este edificio esquinero de 1905, proyectado por Francesc de Berenguer (aunque los planos los firmó Miquel Pascual Tintorer, arquitecto municipal en esa época). Es un regalo para la vista encontrarse abierta la puerta principal, de gran altura y rematada por un arco escarzano.

DETALLES LUJOSOS

Al atravesarla, la zona del vestíbulo te engulle entre los suelos de mármol blanco y el elaboradísimo falso techo de yeso, te mastica entre los arrimaderos de baldosines de cerámica al ritmo hipnótico de los reflejos de la lámpara de hierro forjado y cristal de colores, y te escupe en una escena de época, de principios del siglo XX. De pie en el patio de luces central, frente al antiguo ascensor, uno espera en cualquier momento que alguien salga de la caseta de madera de la portería para preguntar: ¿a qué piso va?

De vuelta al siglo XXI, es mejor cruzar la calle y situarse en la otra acera para recrearse en los detalles de este ejemplo de la arquitectura modernista. El paramento de la fachada, por encima de la planta baja está recubierto por un mortero de color verde claro donde destaca, a la altura del primer piso, un esgrafiado de ornamento tentacular con la fecha de construcción.

'TRENCADÍS' DE COLORES

Pero lo mejor de la planta principal es el balcón corrido, rematado en los extremos por tribunas poligonales de baldosín con los vitrales decorados con flores de colores. El resto de balcones se alinean por parejas y llaman la atención por su forma ondulada, la barandilla de hierro forjado y el trencadís de colores que esconde en la parte de abajo.

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