En 1989 abrieron al público, tras una restauración a cargo de Antoni Falcón, los jardines de Can Castelló, en Sarrià-Sant Gervasi. No, no ocupan un gran terreno, pero su estilo romántico, de vegetación exuberante, con caminos y parterres de formas curvas y marcados con incrustaciones de guijarros, hacen de este pequeño recinto un lugar coquetón y tranquilo, acogedor desde el primer momento que se accede a través de la reja de entrada, en la calle Castelló 1-7.

El terreno pertenece a una antigua finca, actualmente de titularidad municipal, cuya rehabilitación permitió recuperar, en 1993, una antigua masía burguesa de principios del siglo XIX como centro cívico y casal de Gent Gran: Can Castelló. Tras sus muros resuenan apellidos como Galvany, Castelló, Calvet... Nombres que dejaron huella en el desarrollo histórico, social y urbanístico del barrio.

MATRIMONIO ENTRE FAMILIAS BURGUESAS

Pero el origen de esta masía se remonta al siglo XVI. Era conocida como Can Galvany hasta que, en 1787, tras contraer matrimonio Rosa Galvany con Gabriel Castelló, pasó a llamarse Can Castelló.

Una reforma integral del edificio, llevada a cabo en el siglo XIX, le hizo perder toda su fisonomía original. Primero fue la parcelación y urbanización de gran parte de la enorme finca agrícola, aprovechando el crecimiento demográfico de la segunda mitad del XIX. Luego, un descendiente de los propietarios, Joaquim Castelló, encargó a finales del mismo siglo una nueva rehabilitación de la masía de estilo modernista de la que aún se conserva algún que otro testimonio, como el techo de la sala noble, con su ornamentación de madera.

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