Barcelona es una de las ciudades con mayor encanto a nivel arquitectónico en toda España. Además de las calles más conocidas, como el Paseo de Gracia, la Rambla o la Diagonal, son muchos los atractivos que ofrece la ciudad a todos sus visitantes.

A continuación apuntamos una selección de las mejores calles para disfrutar de la esencia de Barcelona al máximo. Sin tanta aglomeración turística y sin los agobios que encontraríamos en alguna de las anteriores.

CALLE DE LA CERA

Ubicada en pleno corazón del Raval, la calle de la Cera es una importante vía de Ciutat Vella. Históricamente, se dice que fue en ella el lugar en el que nació la rumba. De hecho, allí se pueden encontrar dos murales, en el número 6 y en el 57, que rinden homenaje a los ídolos de este género. En esta calle se encuentra el histórico restaurante Can Lluís, frencuentado por Manuel Vázquez Montalbán.

Fue el propio Ayuntamiento de la ciudad el que ordenó la instalación de ambos murales, con el objetivo de rendir homenaje a algunas de las personalidades más destacadas y proyectar a nivel internacional la preocupación de los organismos públicos por la expansión de la cultura.

CALLE DE LA PRINCESA

En el mismo distrito de Ciutat Vella, se encuentra la calle de la Princesa. En su día, esta calle de poco más de 500 metros de extensión fue la más ancha de la ciudad, además de una de las más importantes a nivel comercial.

Actualmente, en ella se asientan pequeños comercios de alimentación, además de diferentes tiendas locales y peluquerías. Todavía se respira un aire muy tradicional que te sumerge en las décadas anteriores que se vivieron en la Ciudad Condal.

CALLE DE LOS TALLERS

En pleno centro de la ciudad se encuentra la calle de los Tallers. Pese a que actualmente son muchos los turistas que la recorren para ir desde la Rambla hasta la zona del MACBA, la realidad es que su visita bien merece la pena por el encanto que desprende a cada paso. 

Históricamente, la calle de los Tallers siempre ha estado relacionada con las corrientes alternativas y menos queridas por los habitantes de la ciudad. Durante la Edad Media, fueron muchos los burdeles que la escogieron para asentarse en ella. Los edificios antiguos, los portales amplios y el empedrado por el que se camina hacen que su visita sea un must para cualquier visitante de la ciudad.