La única calle que mantiene el nombre gremial en el Raval, conocido popularmente como el Barrio Chino, es la que nos ocupa: la calle dels Tallers. Su recorrido comienza en la Ronda de Sant Antoni, cerca del que fuera Campus de Humanidades de la Universitat de Barcelona, y llega hasta la Rambla en un trayecto paralelo al de la calle Pelayo.            

Carrer dels Tallers en barrio del Raval de Barcelona / PABLO MIRANZO
Imagen en profundidad de la calle Tallers, en el Raval de Barcelona / PABLO MIRANZO                  

Las alusiones más antiguas la mencionan por el nombre de Ostallers, Teierstellers y, finalmente, Tallers, que ya se empleaba en 1320, es decir, antes del inicio de la construcción de la tercera muralla bajo el reinado de Pere el Ceremoniós, aquella que configuró el barrio del Raval.

La calle dels Tallers toma su nombre de la actividad comercial que se desarrollaba en dicho lugar, la cárnica. En catalán, la palabra tallers, equivale a la de carniceros. Los barcelonenses de antaño la describieron como un lugar cerca de la muralla, con corrales y unas barracas en las que se vendía carne.

Carrer dels Tallers en barrio del Raval de Barcelona / PABLO MIRANZO
 Calle Tallers, en el Raval / PABLO MIRANZO

Su historia va unida al del gremio de los carniceros, pero también se han desarrollado otras actividades económicas en ella, como la que se originó por la industrialización. Efectivamente, fue en esta vía donde se levantó una de las primeras fábricas de vapor de España, la cual fue devorada por el fuego del ludismo: la Bonaplata. No obstante, en ese juego de contrastes profesionales, fue en la calle Tallers, en l’hort dels Escombraires, en donde se hicieron las primeras escobas de Barcelona aprovechando las cañas de un arroyo cercano. Hasta años recientes la calle fue un referente del comercio musical barcelonés.

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