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La calle de la Princesa tiene su inicio en la plaza de l’Àngel y su final en el paseo Pablo Picasso y constituye una de las vías más transitadas por los turistas y visitantes de la ciudad.

Detalle de la calle Princesa / PABLO MIRANZO
Detalle de la calle Princesa / PABLO MIRANZO

El origen de la calle lo encontramos en un proyecto municipal de 1820 que pretendía abrir una amplia vía que comunicase el Raval con la Ciutadella con el propósito de implementar medidas higienistas y de facilitar el desplazamiento de tropas hasta el centro urbano. Finalmente, la calle fue inaugurada en noviembre de 1852 con la denominación de la Princesa en honor de Isabel de Borbón, hija de la reina Isabel II, y en esos años heredera al trono, hasta que el nacimiento de su hermano Alfonso XII la relegó en el orden sucesorio. Mientras se construía se barajó el nombre de Cádiz y con la llegada de la Segunda República Española se le puso el de Pablo Iglesias hasta que, en 1939 con el consistorio franquista, se recuperó su primera denominación que aún conserva.   

Mujeres patinando en la calle Princesa / PABLO MIRANZO
Mujeres patinando en la calle Princesa / PABLO MIRANZO 

En esta calle de poco más de 550 metros de largo se llevó a cabo por primera vez en Barcelona el actual sistema de empedrado que originó no poca controversia, puesto que las autoridades municipales contrataron los servicios de empedradores belgas en detrimento de los lugareños.

A principios del siglo pasado tuvo entre sus vecinos a la Editorial Orientalista capitaneada por Ramón Maynadé, uno de los principales divulgadores teosóficos de España. En esta calle han nacido personajes tan relevantes como el pintor y escritor Santiago Rusiñol o Valentín Almirall, uno de los primeros ideólogos del catalanismo.

Tiendas en la calle Princesa / PABLO MIRANZO
Tiendas en la calle Princesa / PABLO MIRANZO 

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