Cerca del antiguo Hospital de la Santa Creu, hoy Biblioteca de Catalunya, y entre las calles del Carme y de l’Hospital, se halla una vía de nombre exótico: la calle de les Egipcíaques. Esta calle pequeña y tranquila, situada en el barrio del Raval, fue conocida con anterioridad como de la Galera por ubicarse en ella un penal de mujeres que llevaba el mismo nombre. Con su derrumbe, en 1579, se erigió un convento que tuvo abiertas sus puertas hasta 1669, cuya orden religiosa tiene sus raíces en Oriente Medio siendo su inspiración Santa María de Egipto, de ahí que recibiesen el apelativo de las Egipciacas, que es precisamente como se conoce oficialmente a la calle desde finales del siglo XVI.

Una mujer pasea por la calle Egicíaques / PABLO MIRANZO
Una mujer pasea por la calle Egicíaques / PABLO MIRANZO

El afán por seguir la trayectoria espiritual de María de Egipto hizo que muchas mujeres fuesen alentadas a seguir su conversión, dejando atrás una vida disipada como la de la santa. Es por ello por lo que las meretrices del prostíbulo que estaba situado en la esquina de las calles Mirallers y Vigatans eran encerradas durante las fiestas de precepto en el convento para evitar situaciones indecorosas, como orinarse desde los balcones al paso de las procesiones, así como también para convencerlas de que abandonasen el oficio.

En esta calle también se cobijó el movimiento anarquista en un inmueble en el que Maurín, Seguí y Nin prepararon la huelga general de 1917. En la actualidad en el número 15 se encuentra la delegación autonómica del CSIC, institución puntera en la investigación científica y tecnológica.

Una mujer camina por la calle Egipcíaques / PABLO MIRANZO
Una mujer camina por la calle Egipcíaques / PABLO MIRANZO

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