Desde las icónicas Ramblas de Barcelona podemos acceder a una estrecha vía comercial que recibe el nombre de Boqueria, que comienza en el llamado Pla de la Boqueria y acaba en el carrer d’Avinyó. Dicha calle no va a parar al famoso mercado de idéntica denominación, pero su proximidad hace que se le conozca de igual manera.                               

 

Vista del Carrer de la Boquería / PABLO MIRANZO
Vista de la calle de la Boquería / PABLO MIRANZO

Sobre el origen del nombre existen diversas leyendas. Una procede de una incursión de Ramón Berenguer IV en la Murcia musulmana, de donde trajo como prueba una de las puertas de aquella ciudad y que fue colocada en el portal de Santa Eulàlia, donde los vecinos al verla quedaban bocabadats. La segunda relata que la mayoría de los comercios de la calle eran carnicerías regentadas por judíos, de donde tomó el nombre de boc, por ser el macho de la cabra.

Un joven cruza el Carrer de la Boquería en skate / PABLO MIRANZO
Un joven cruza la calle de la Boquería en skate / PABLO MIRANZO

Se cuenta que en esta calle tuvo lugar en el 304 el martirio de la joven Eulàlia por no renegar de su fe católica ante las presiones de las autoridades romanas. Por ese motivo, siglos atrás, esta calle llevó el nombre de la mártir hasta que en 1865 se oficializó el popular de Boqueria. A lo largo de la historia han existido establecimientos como el de Can Taverner, de ropa íntima femenina, la librería Alsamora, en la que se vendía el primer diario de Barcelona: el Tarazona, o la mayor parte de los almacenes y comercios de paja. Entre sus joyas desconocidas descubrimos un jardín romántico, el de Ignacio de Puig, que data de 1861, al que se accede a través del Hotel Petit Palace y que está catalogado por el Ayuntamiento de Barcelona como patrimonio de la ciudad.

 

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