Escultura de Anna Frank sobre el voladizo del Centre Artesà Tradicionàrius, en Gràcia / INMA SANTOS
Escultura de Anna Frank sobre el voladizo del Centre Artesà Tradicionàrius, en Gràcia / INMA SANTOS

Y Anna Frank se instaló en Gràcia

Una estatua de bronce obra de Sara Pons Arnal es el homenaje barcelonés a la joven autora víctima del Holocausto

Periodista

Sobre el voladizo del Centre Artesà Tradicionàrius, en Gràcia, una Anna Frank en actitud pensativa y con su diario en la mano, se asoma a la plaza que lleva su nombre. Esculpida en bronce por Sara Pons Arnal e inaugurada en enero de 2001, es el homenaje barcelonés a la joven autora del diario que recoge uno de los testimonios más famosos del Holocausto. “Cuando ya ni los nombres quedan de / los verdugos. Ella sigue viviendo. / Pero que nunca vuelva aquella larga / sombra y el torrente de sangre y llanto / y barro y luto que ahogó tanta belleza / cuyo símbolo era una muchacha en flor. / Sara Pons Arnal. Gener 2001”, reza sobre la placa que acompaña la escultura.

Discreta y silenciosa, como mimetizada con el entorno, Anna Frank observa desde su atalaya el y venir de la gente por la travesÍa de Sant Antoni, atrapada en su cuerpo de adolescente y ajena al reconocimiento literario e histórico que obtuvo su diario. En sus páginas, dejó constancia de los casi dos años y medio que pasó ocultándose de los nazis en Ámsterdam con su familia y cuatro personas más, durante la Segunda Guerra Mundial. Descubiertos y capturados, todos acabaron en campos de concentración. Anna murió de tifus en el campo de Bergen-Belsen, pero su padre se encargó de publicar el diario al acabar la guerra bajo el título inicial de La casa de atrás.

CERCA DE LA LIBRERÍA "FASCISTA"

La iniciativa de dedicar un espacio público de Barcelona a Anna Frank partió de la asociación barcelonesa Plataforma Cívica pel carrer Anna Frank, creada en mayo del año 1995. La propuesta era ponerle el nombre de la joven al tramo de la calle de Séneca, entre la calle de la Riera de Sant Miquel y la Vía Augusta, donde se encontraba la Librería Europa, dedicada a la venta de publicaciones de enaltecimiento y defensa del fascismo, la extrema derecha y el nazismo.

Pero, en lugar de esta propuesta, en 1998 se inauguró la plaza de Anna Frank, un espacio de nueva creación, ideado por el arquitecto Ignasi Sanfeliu. Tres años después, llegó Anna Frank que, tras una pequeña remodelación de la plaza, se trasladó en 2009 al voladizo del nuevo edificio del Tradicionàrius, orientada hacia la travesía de Sant Antoni (hasta entonces miraba hacia la calle de Asturias).

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