Albert Adrià cierra todos sus restaurantes de Barcelona. El hermano de Ferran Adrià ha bajado temporalmente la persiana de todos sus locales de la capital catalana por la crisis del coronavirus, letal para el sector de la restauración

Albert Adrià cuenta con un auténtico imperio gastronómico en la ciudad. Posee seis restaurantes, todos ellos de alto nivel. Cuatro tienen una estrella Michelín: El Tickets, el Enigma, el Hoja Santa y el Pakta. En ninguno se sirve ya sus menú degustación. El coronavirus y la alta cocina no combinan. Tampoco se puede comer en el Bodega 1900 y el Niño Viejo, pertenecientes al grupo El Barri de Albert Adrià. 

PREOCUPACIÓN ENTRE LOS TRABAJADORES

Según fuentes cercanas al grupo, la ausencia de turistas en Barcelona ha hecho mella en el imperio gastronómico de Albert Adrià. Las mismas fuentes destacan que hay una gran preocupación entre los trabajadores, pendientes de su futuro laboral. Contactado por este medio, Albert Adrià asegura que los restaurantes "se irán abriendo progresivamente" cuando la situación sanitaria mejore.

Y es que la alta cocina no se ha librado del impacto de la crisis del coronavirus. Los chefs barceloneses conviven estos días con el miedo a registrar infecciones del virus SARS-CoV-2 en el interior de sus establecimientos. El caso del restaurante Hisop de Barcelona, cerrado la semana pasada por un positivo de Covid-19 entre sus trabajadores, ha hecho acrecentar la preocupación.  

EL LIDERAZGO GASTRONÓMICO DE BCN, EN JUEGO

En conversación con este medio, el director del Gremi de Restauració, Roger Pallarols, destaca que "está en juego el liderazgo gastronómico de Barcelona, tanto a nivel nacional como internacional". Según él, la ciudad se resiente de una caída del consumo interno y de la falta de visitantes, un fenómeno que afecta de lleno a los restaurantes del centro y los que tienen un ticket medio más elevado. 

El diagnóstico de Pallarols sobre el sector es aterrador. "La restauración puede que no se recupere hasta dentro de una década", afirma. No ayudan los mensajes del Gobierno, que según él desalientan el consumo interno. También echa en falta más ayudas a la hostelería, sobre todo con los alquileres comerciales, y considera un grave error que el Ejecutivo de Sánchez sopese dejar fuera del alargamiento de los ERTE a la restauración. Ese podría ser el golpe definitivo a un sector que "sufre" y que tan sólo busca "sobrevivir" durante esta crisis. 

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