El SEM ha atendido a los heridos y los ha trasladado al hospital / HUGO FERNÁNDEZ

El SEM ha atendido a los heridos y los ha trasladado al hospital / HUGO FERNÁNDEZ

Sucesos

Confusión en el juicio por la violación de una mujer en una ambulancia

Los dos acusados y la víctima se contradicen en sus versiones sobre los hechos ante el juez

3 abril, 2018 19:11

La Sección Quinta de la Audiencia de Barcelona ha dejado visto para sentencia el juicio contra dos sanitarios a los que se acusa de haber violado a una mujer mientras la trasladaban en ambulancia desde la confluencia la avenida Josep Tarradellas y la calle de Numància (en las proximidades de la estación de Sants) hasta un centro hospitalario. La vista ha estado marcada todo momento por la confusión ya que los testimonios de una y otra parte han sido muy contradictorios en algunos momentos.

Así, durante su declaración, la víctima ha reiterado que sufrió abusos sexuales, aunque no ha podido identificar a los presuntos agresores. Por su parte, los dos encausados han negado los hechos, asegurando que la mujer sufrió alucinaciones o un trastorno mental. El testimonio del personal sanitario que atendió a la víctima después de la presunta violación tampoco ha podido aportar mucha luz sobre lo sucedido ya que la mujer no presentaba signos ha haber sido forzada sexualmente cuando fue explorada posteriormente en el hospital por el personal médico.

Los hechos juzgados ocurrieron el 21 de agosto de 2015, hacia la una de la madrugada. La mujer, que había consumido alcohol mezclado con somníferos, se encontraba en estado semi inconsciente, en plena calle, cuando fue encontrada por una patrulla de los Mossos d'Esquadra, quienes avisaron a una ambulancia. Los dos acusados -el conductor y el asistente de cabina de la ambulancia que acudió a la llamada- han coincidido en relatar que trataron allí mismo a la mujer y le practicaron las primeras atenciones, lo que le permitió recobrar el conocimiento, un extremo que ha sido confirmado también por los mossos . En esas circunstancias, la central del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) decidió que la mujer fuera trasladada a un hospital porque tenía el pulso bajo.

NO RECUERDA LAS CARAS PERO SÍ LAS VOCES

Durante el traslado -con el vehículo parado cerca del Hospital Sagrat Cor- es cuando presuntamente se cometió la violación. Según el testimonio de la víctima, se despertó en mitad del trayecto y vio a dos hombres en un habitáculo que parecía una ambulancia, uno al lado de su cabeza con el pene introducido en su boca y otro penetrándola vaginalmente. "Me decían que no había pasado nada. Claro que ha pasado, me estáis violando, les dije", ha explicado a la juez.

Durante su relato, la mujer ha puntualizado que no recuerda las caras de los agresores, solamente sus voces, y que en todo momento estuvo con dos hombres en la cabina, también cuando la ambulancia retomó la marcha, una circunstancia que ha sido rebatida por los acusados ya que únicamente había dos personas de servicio en esa ambulancia.

Según la víctima, intentó bajarse de la ambulancia pero el personal de la misma no se lo permitía si no firmaba antes el alta voluntaria e incluso los dos sanitarios se prestaron a acompañarla a casa “si se portaba bien”. Al final, la mujer accedió a firmar el alta y salió “en estampida de la ambulancia. No miré atrás", ha declarado ,y se marchó a su casa y se fue a dormir después de tomarse un somnífero. No obstante, no denunció los hechos hasta la noche siguiente (alentada por su compañero de piso y expareja) y no acudió al Hospital Clínic para ser revisada hasta tres días después.

UNA EXPLORACIÓN SIN SIGNOS DE AGRESIÓN NI ADN

Los médicos del Clínic que la examinaron han explicado que la víctima se medicaba con antidepresivos y ansiolíticos y que ello mezclado con alcohol puede producir un estado de sedación, sin descartar que también pudiera tener como efecto las alucinaciones o ensoñaciones. También han explicado que no hallaron ninguna lesión ginecológica durante la exploración de la víctima. Por su parte, las agentes de la Policía Científica de los Mossos han descartado ante el juez que se hallaran restos de ADN de uno de los acusados en las prendas de ropa de la víctima.

La versión del personal de la ambulancia difiere much de la de la denunciante. Durante el trayecto, según han relatado los acusados, la mujer estaba "consciente y locuaz", habló con ellos y se negó en todo momento a que la trasladaran a un hospital. Según los dos acusados, el hecho de que la ambulancia estuviera 14 minutos detenida en las inmediaciones del Sagrat Cor (tal y como recogió el GPS del vehículo) fue que trataron de disuadirla y convencerla de que tenía que ir al hospital. En mitad de esta conversación, han indicado los acusados, consultaron con el SEM quién autorizó a que la mujer abandonara el vehículo si firmaba el alta voluntaria.

La Fiscalía ha dado plena veracidad al testimonio de la víctima, única prueba de cargo en el caso, y ha atribuido algunas de las "contradicciones" del testimonio de la mujer (como el hecho de que hubiera una tercera persona en la ambulancia) a su estado de shock. El fiscal también ha destacado la ausencia "de ánimos espúreos" en su denuncia y ha destacado como prueba incriminatorio que la ambulancia estuvo 14 minutos parada sin ningún motivo. Por eso, ha solicitado para los dos acusados siete años de cárcel para cada uno de ellos por dos delitos de abuso sexual.

INDICIOS DE ENSOÑACIONES O DE UN BROTE PSICÓTICO

En cambio, las defensas han pedido la libre absolución de los dos sanitarios, haciendo hincapié en que las acusaciones no han quedado acreditadas y en que se ha puesto en duda el testimonio de la víctima, ya que hay indicios de que pudo tener "ensoñaciones" o sufrir “un brote psicótico” durante el traslado, y de que está desequilibrada o puede sufrir un trastorno mental.

Entre las contradicciones de la víctima, los abogados han destacado que la mujer ha asegiurado que estaba inconsciente durante el traslado en la ambulancia, cuando los mossos han asegurado que ya estaba consciente cuando se subió. Además, han recordado que la denunciante  ha cambiado sustancialmente su relato, cayendo en contradicciones, al asegurar en un principio que había bebido mucho mientras que en el juicio ha defendido que no estaba ebria.