En 2018, la Fundació Arrels atendió a 2.341 personas, un 23% más que en 2017. La cifra es todavía más sobrecogedora si se compara con la de hace cinco años. El número de personas sin hogar atendidas por la entidad ha experimentado un aumento del 72% desde 2013.

Muchas de estas personas se han dirigido a la Fundació Arrels en busca de servicios básicos y pidiendo orientación. Los retos son muchos ya que "el número de personas que viven en la calle en Barcelona aumenta", aseguran. Desde Arrels apuntan que una de las causas de este fenómeno es la dificultad de encontrar una vivienda a precio asequible. 

AUMENTO IMPARABLE

La Fundació Arrels publicará en marzo las cifras definitivas en su memoria anual. De momento han dado a conocer que, el año pasado, atendieron a 2.341 personas sin hogar en Barcelona. Un número doloroso que, desde hace años, no para de aumentar. Solo comparándola con la cifra de 2017, ya supone un 23% más de personas sintecho. De las más de 2.000 personas atendidas, la mitad de ellas ha llegado a la fundación en el último año.

Arrels atiende a estas personas desde diferentes perspectivas. A algunas las visita directamente en la calle, les ofrece servicios básicos como una ducha o un sitio estable para guardar sus pertenencias, les garantiza alojamiento o les orienta sobre los recursos que existen en Barcelona para encontrar ayuda. Pero uno de los servicios más básicos y esenciales que ofrece la fundación es escuchar. Algo aparentemente sencillo que puede suponer un cambio en la vida de estas personas. Escuchar sus historias y humanizarlas es un trabajo fundamental.

TRANSFORMACIÓN EN LA CALLE

El equipo de Arrels ha visitado a 523 personas durante 2018. Se trata de casos en los que la situación de vida en la calle se ha cronificado y a los que visitan con más frecuencia. ¿Su objetivo? Saber cómo se encuentran, cuáles son sus necesidades y generar lazos de confianza que les permitan transformar esta situación.

Pero donde ha aumentado el número de personas atendidas por la Fundació Arrels ha sido en el centro abierto. Allí, las personas pueden resguardarse, sobre todo en estos meses de frío y pueden encontrar servicios básicos. Por allí han pasado un 24% más de personas que en 2017. En total, en 2018 han visitado el centro 1.941 personas. De nuevo, abruma conocer que esta cifra significa un 91% más que hace cinco años.

MENOS ALOJAMIENTO

En Barcelona, viven en la calle un millar de personas, según el último recuento nocturno organizado en mayo de 2018. Se trata de una cifra de mínimos que en los últimos diez años ha crecido un 45%. El aumento de las situaciones de personas sin hogar coincide también con la complicada realidad para acceder a una vivienda a un precio asequible.

Por eso, Arrels ha garantizado alojamiento a 237 personas que han vivido en la calle. Lo han hecho en pisos individuales y compartidos, en los que viven más de la mitad de las personas a las que garantizan alojamiento, y también en el hogar residencial Pere Barnés. Este centro atiende a personas sintecho que tienen una salud frágil, con habitaciones de alquiler y dos espacios de baja exigencia que se consolidaron en 2018.