El Govern de la Generalitat ha exigido cerrar el crematorio de Collserola por contaminar el parque natural. El horno funerario de Barcelona incinera unos 4.000 cuerpos al año y Cementiris de Barcelona lo ha clausurado de forma temporal porque la instalación incumple con la normativa medioambiental de reducción de dioxinas.

Fuentes del sector a la empresa municipal, liderada por Eloi Badia y Miquel Trepat, han alertado de que el cierre temporal se ha producido “tan de imprevisto que ha obligado a reconfigurar los turnos de los trabajadores, provocando problemas con el comité de empresa”. Además, empresas del sector funerario que usan el crematorio de Collserola, han confirmado que Cementiris de Barcelona les ha informado el cierre, obligándoles a utilizar las instalaciones de Montjuïc.

REITERADO SILENCIO 

La empresa municipal, liderada por Eloi Badia y Miquel Trepat, no ha querido hacer declaraciones sobre el incidente pero es quien tiene el monopolio de la cremación en la capital catalana. En el último ejercicio publicado por parte de la compañía, Cementiris realizó 8.022 servicios en 2017. Con este contratiempo, el cementerio de Montjuïc pasará a incinerar cerca de veinte cuerpos al día con sus cuatro maquinarias, según avanza Crónica Global.

Sin explicaciones por parte de Cementiris de Barcelona, otros empresarios del sector sí han querido valorar el cierre temporal de la empresa. Desde el sector apuntan que “son tareas que pueden ocurrir a menudo, ya que estas instalaciones funerarias son complejas. La revisión y colocación de nuevos filtros de dioxinas es relativamente habitual habida cuenta de que la normativa ambiental cambie y evolucione”, han señalado.

Por el momento, Cementiris de Barcelona tiene el monopolio de la cremación en la capital catalana. Esto cambiará cuando abra el horno funerario del barrio de La Catalana, en Sant Adrià del Besós. El equipamiento, impulsado por Áltima y Pompas Fúnebres, servirá como instalación para esta ciudad metropolitana.