La presencia de una gran incineradora en los aledaños del distrito de Sant Martí esta generándole a la alcaldesa, Ada Colau, muchos más problemas de los previstos. Aunque se encuentra en el término municipal de Sant Adrià del Besòs, la incineradora Tersa está provocando muchos quebraderos de cabeza a la alcaldesa por los malos olores que han obligado a los vecinos a realizar reiteradas protestas contra la empresa.

De hecho, este mismo sábado los vecinos de los barrios de Besos i el Maresme y Vila Olímpica han llevado a cabo una manifestación para exigir de nuevo la solución de los problemas de contaminación que la empresa genera en toda la zona.

COMPLICADA SITUACIÓN

Sin embargo, la solución definitiva parece lejos. Tersa es una empresa municipal de eliminación de residuos urbanos cuyo capital social se distribuye entre Barcelona Serveis Municipals (B:SM) y el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB), dos entidades controladas básicamente por el Ayuntamiento de la ciudad. Su presidenta es Janet Sanz, una de las principales colaboradores de la alcaldesa, y en su Consejo de Administración se encuentra, entre otros, Eloi Badia, regidor de Presidència, Aigua, Energia, y Frederic Ximeno, Comisionado de Ecología del consistorio.

Además, la alcaldesa intentó en su día 'colar' como energía verde la electricidad que produce la planta, para así poder venderla en la nueva comercializadora Barcelona Energía, aunque las protestas de los vecinos de los barrios aledaños a la empresa y de los ecologistas pusieron fin a sus intenciones.

Ahora, la incineradora ya no aporta beneficios reales a la política medioambiental del equipo de gobierno de la ciudad, por lo que su mantenimiento provoca auténticos quebraderos de cabeza en el Ayuntamiento.

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