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Xavier Matilla es el arquitecto jefe de Barcelona desde octubre de 2019. Sustituyó en el cargo a Ton Salvadó, el antiguo director de Modelo Urbano del Ayuntamiento. Salvadó contaba con una destacada reputación entre los arquitectos. En 1990 recibió el premio FAD, el más valorado dentro del mundo del diseño. Además, contaba con una dilatada experiencia en el sector

Matilla, en cambio, es conocido por su proximidad a los comunes. Llegó a ser concejal de Terrassa en Comú en el anterior mandato (2015-2019) y cabeza de lista del mismo partido en las últimas elecciones municipales. Sin embargo, Matilla se quedó sin su silla en el consistorio egarense al obtener unos pésimos resultados. Tras esa derrota electoral, Ada Colau lo rescató para trabajar en el área de Urbanismo, liderada por Janet Sanz. Por sus trabajos se embolsa 88.533 euros anuales, según se desprende de la página web de transparencia del Ayuntamiento de Barcelona.

Su antecesor en el cargo, Ton Salvadó, será recordado en Barcelona por ser el artífice de las superillas. Pese a contar con detractores, sobre todo en su implementación en Poblenou, el modelo de las superillas contaba con un proceso de reflexión y de intento de adaptación al urbanismo de Barcelona. 

CASI 5 MILLONES EN URBANISMO TÁCTICO

Todo lo contrario que la obra de Xavier Matilla, que ha encendido las críticas de los barceloneses. Hasta ahora, su aportación puede resumirse en lo que el gobierno municipal ha denominado "urbanismo táctico", un conjunto de medidas rápidas y de bajo coste que tienen como propósito reducir drásticamente la circulación rodada en la ciudad. No obstante, en un documento preliminar del Ayuntamiento de Barcelona, fechado en abril de 2020, se apunta a un presupuesto inicial de 4.900.000 euros.

Urbanismo táctico en el cruce de las calles Consell de Cent y Rocafort
Urbanismo táctico en el cruce de las calles Consell de Cent y Rocafort / AJUNTAMENT DE BCN

Según fuentes de la oposición, se desconoce si esta cifra engloba algunos servicios y contratos que se enmarcan en las políticas de la nueva movilidad, como es el caso de la externalización de la vigilancia de los cortes de tráfico. Solo en el control de accesos, el cierre de las calles durante la desescalada supuso un gasto en personal auxiliar de 1,2 millones de euros para las arcas municipales. 

DEBATE EN LAS REDES SOCIALES

Las críticas contra el urbanismo táctico son especialmente encendidas en las redes sociales. En Twitter, los internautas han bautizado las nuevas acciones urbanísticas como el pinta y colorea de Ada Colau, en referencia a las múltiples señales pintadas en la calzada. Más preocupantes son las advertencias lanzadas por colectivos de motoristas en contra de los bloques de hormigón instalados en diversas calles del Eixample. Aseguran que constituyen un peligro mortal para los vehículos de dos ruedas en caso de colisión. 

El debate abierto en las redes sociales ha obligado a la concejal de Urbanismo, Janet Sanz, a tomar partido. En un mensaje en Twitter, asegura que las soluciones "tácticas" son "rápidas de ejecutar, más baratas y pueden resolver problemas urgentes, como las provocadas por la Covid-19". Según ella, otras ciudades como París, Milán, Chicago o Santiago de Chile están haciendo lo propio en sus calles.

CRÍTICAS DEL EMPRESARIADO

Tampoco agrada la nueva movilidad diseñada por Matilla a los representantes empresariales de la ciudad. Quién más ha alzado la voz en los últimos meses ha sido Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball. Según Sánchez Llibre, estas medidas restrictivas pueden llevar a la economía barcelonesa al borde del precipicio, al poner en riesgo 50.000 empleos de sectores como el comercio, la restauración, el turismo o la movilidad.

A él se le han sumado asociaciones y patronales de diferente índole, desde la Cámara de Comercio de Barcelona hasta Barcelona Global, pasando por el Gremi del Motor, Fecavem, e incluso actores privados, como Seat y Saba, que integran una nueva plataforma a favor del vehículo privado

Los partidos de la oposición también se han opuesto a la nueva movilidad de Barcelona. El único aliado en la materia hasta ahora ha sido ERC. Mientras su apoyo se diluye, el resto de formaciones han aumentado la presión contra el urbanismo de la era Matilla. 

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