No hay ni una administración que se quiera hacerse cargo de la docena de familias georgianas que han llegado este último año en Barcelona. El pasado miércoles fueron identificadas 119 personas ​y la Policía Nacional acabó deteniendo a 28 de ellas en el instituto donde se rodó la serie de TV3, Merlí. Allí, los individuos de nacionalidad georgiana, compartían espacio con otros colectivos.

Los okupas llegaron a España hace menos de un año y la gran mayoría de ellos pidieron asilo al Estado para ser reconocidos como refugiados. Como aterrizaron en Barcelona en avión y con visado, las autoridades españolas consideraron que las familias no necesitaban ningún tipo de ayuda social durante el tiempo que se les tramitara la solicitud para convertirse en refugiados.

VOLVER A OKUPAR EL EDIFICIO

El miércoles, sin previo aviso, fueron expulsados del edificio situado en el barrio barcelonés de Sant Genís dels Agudells. “Han llegado esta mañana, nos han dicho que cogiéramos nuestra ropa y papeles y nos fuéramos”, ha apuntado una de ellas. Las doce familias fueron trasladados al Servei d’Atenció a Immigrants, Emigrants i Refugiats (SAIER), que es municipal, y donde también se encuentra la Creu Roja.

La organización, que es quien gestiona la competencia del Estado en materia de refugiados, cerró la oficina y dejó a los georgianos fuera del recinto. Entre las víctimas, se encuentran 19 menores y señala la madre de uno de ellos que “si no nos dicen dónde debemos ir, nos veremos obligados a volver al instituto y okuparlo de nuevo”.

Las familias aseguran que en Barcelona sufren hambre, pobreza, no tienen acceso a la sanidad y no encuentran trabajo. Varios miembros del colectivo se han puesto en contacto con la representante del gobierno georgiano en la capital catalana para explicarle la situación de vulnerabilidad que están viviendo.