Ona Carbonell es sin duda y, pese a su juventud, una parte importante de la historia del deporte español. Esta barcelonesa, que probablemente debió haber nacido dentro del agua, ha alcanzado éxitos impresionantes en la natación sincronizada. A día de hoy podemos contabilizar 46 medallas de oro, 26 de plata y 24 de bronce, y todavía queda mucho por llegar, seguro. Sería imposible explicar todas y cada una de ellas en este artículo, pero todas son fruto de la dedicación, la constancia, el esfuerzo y ese talento natural que sólo los número uno poseen.

Pero más allá de la sincro y de las medallas, está la Ona universitaria, a punto de finalizar la carrera de diseño de moda, y la Ona diseñadora, como no, de bañadores. Y está la Ona solidaria, es fácil verla en eventos de distintas organizaciones con las que colabora habitualmente, y está la Ona barcelonesa, a la que le gusta su ciudad, que recorre cuando su apretada agenda se lo permite, igual que hacía de pequeña con sus padres.

Vivió desde su infancia y durante muchos años en Vallvidrera, con la ciudad a sus pies, pero se declara amante del barrio más populoso, diverso y dinámico de la ciudad: Ciutat Vella.

¿Qué tiene Ciutat Vella que te atrae tanto?
La verdad es que hay muchas zonas de Barcelona que me encantan, desde Vallvidrera donde me crie, hasta Montjuic, de donde tengo unos recuerdos deportivos imborrables, pasando por la Barceloneta donde estoy al lado de mi amado mar. Pero, sin duda, el Gótico, el Raval y el Born tienen una vida difícil de superar. Me encanta la diversidad que se respira, las callejuelas donde puedes descubrir infinidad de tesoros ocultos a simple vista y, sobre todo, la cantidad de comercios de todo tipo que son la apuesta personal de muchas personas. Esos pequeños bares y restaurantes, las tiendas de moda personales y únicas, me transmiten en cierta manera el sueño de la gente que se ha arriesgado a abrirlos. No es fácil en este mundo tan globalizado, donde las grandes marcas se imponen en todas partes, abrir tu propio negocio con una idea clara, con una personalidad única, con ganas de hacer algo en lo que crees, algo distinto. Me motiva la determinación de estas personas y me encanta entrar en sus comercios para ver lo que proponen.

¿Y esta pasión te viene de familia o la has adquirido después?
Desde pequeña, tengo recuerdo de los paseos con mis padres y mi hermano por el Gótico, sin rumbo fijo, sólo callejeando para saborear el placer de recorrer esas calles con historia. Había menos gente que ahora, eso está claro, pero el ambiente era parecido. Era un destino habitual para nosotros y a menudo acabábamos comiendo en La Barra del Pep, en la Plaza de las Ollas.

¿Un lugar en especial?
Tengo un especial cariño a la Plaza Sant Felip Neri, que me parece que también es un lugar importante para ti. Aparte de que el lugar me parece fascinante y su historia también, tengo un recuerdo muy bonito de una velada con Pablo, mi pareja, en los inicios de nuestra relación, en el Hotel Neri, un lugar precioso que es como un oasis en medio de la ciudad. Creo que en la plaza se respira una combinación muy especial de energías, de todas las cosas que ahí han sucedido. Las del cementerio en la época medieval y los trágicos acontecimientos que sucedieron durante la Guerra Civil, con la muerte de muchos niños, mezcladas con la alegría y la vitalidad de los otros niños, los que actualmente la utilizan como patio de su colegio. Y, por supuesto, también el Museo Picasso, al que empecé a ir de pequeña con mis padres y al que sigo yendo siempre que puedo.

Hablemos un poco de ti. ¿Cómo llegaste a la natación sincronizada?
De pequeña me encantaba la gimnasia rítmica y, la verdad, es que tenía un cuerpo para practicarla. ¡Era tan flexible que un día me quedé dormida haciendo el espagat! Mis profesores insistían que me dedicara a ella profesionalmente, pero mis padres consideraban que era demasiado pequeña. Pasábamos los veranos en Menorca y yo no salía del agua durante horas y horas. Y un día me hablaron de un deporte que combinaba mis dos pasiones: el agua y la gimnasia. ¡Y ahí empezó todo!

¿Qué significa el deporte para ti?
El deporte es mucho más que la disciplina que practicas. Me lo enseñó mi madre que había sido gimnasta. Siempre me dijo que el deporte es como una carrera de fondo donde, además de mejorar cada día en tu área, aprendes valores como el sacrificio y la disciplina, que después te ayudan en todos los aspectos de tu vida, no sólo en el deportivo.

Ona Carbonell

Me hablabas de tu madre ¿Cómo de importante ha sido tu familia en este mundo que has elegido?
Lo ha sido todo. Siempre explico que he tenido la suerte de tener unos padres que me han apoyado en todo y han respetado mis decisiones. Ya de muy pequeña lo hacían. Cuando con 14 años me propusieron ir a la selección española, junto con chicas de 28, mis padres se asustaron, como es lógico. Era sólo una niña en un mundo muy duro, un mundo de adultos. Pero, aunque se asustaron, respetaron mi decisión y me apoyaron en todo momento. Y ese apoyo no ha desaparecido jamás. El deporte de élite es muy duro, muy sacrificado y, a menudo, cruel. Necesitas un puntal como la familia para no perderte o no tirar la toalla.

¿Cómo definirías a Ona Carbonell como persona?
¡Soy una persona muy tranquila mientras estoy fuera del agua! En serio, cuando entro en el agua me transformo, entro en modo competición y saco todo mi carácter. Me olvido de todos y todo, soy como una bomba a punto de estallar, soy genio puro. La gente que me ha conocido en ambientes sociales a menudo se sorprende la primera vez que me ve en mi hábitat natural, el agua.

¿Qué es el éxito para ti?
El éxito es conseguir algo por lo que has luchado mucho, por lo que te has esforzado al máximo. Nunca llega a la primera, tropiezas muchas veces antes de conseguirlo y, si no es así, te puede generar muchos problemas, muchas desgracias. El éxito sobrevenido, sin esfuerzo ni trabajo, te puede pillar fuera de juego y eso es muy peligroso.

¿En qué momento de tu carrera deportiva tocaste el cielo?
Hay dos momentos que me emocionan especialmente. El primero es la consecución de la medalla de plata en dúo y el bronce de equipo en los Juegos Olímpicos de Londres. ¡Yo era muy jovencita, una niña, y la experiencia fue increíble! Y el segundo, sin duda, fue la consecución de siete medallas en los mundiales de Barcelona. Ninguna mujer lo había conseguido antes y hacerlo en casa, delante de mi gente, sola y en un momento difícil, eso es imposible de olvidar.

¿Y cuando pierdes?
Sientes una gran sensación de impotencia, de enfado: lo has intentado todo y te has esforzado al 100% pero no has conseguido tu objetivo. Aprendes que, a veces, por mucho que te esfuerces y hagas todo lo que está en tu mano, no triunfas. Es una lección importante, que todo deportista y toda persona debe aprender y debe superar para crecer. En el deporte de élite tenemos poco tiempo para “llorar” las derrotas ya que inmediatamente tenemos que pensar en la siguiente competición, en el siguiente reto.

Hablemos de este pasado año. Ha sido un gran año para ti, ¿verdad?
Sí, ha sido un año magnífico. He conseguido dos medallas de plata en los mundiales de Budapest y un oro en las Series Mundiales, donde conseguí ganar las cuatro etapas a las que me presenté y el total de las series. La verdad es que estoy muy contenta con los éxitos obtenidos.

Ona Carbonell de pequeña recibiendo una medalla

Y a nivel deportivo ¿qué toca ahora?
Este año podríamos decir que es tranquilo ya que sólo tengo el Europeo de Glasgow, pero el próximo año tenemos Mundial y al siguiente, los Juegos. Así que este año es un año de preparación para lo que viene, ¡que no es poco!

He oído que has cambiado de entrenadora. ¿Cómo os va?
Sí, actualmente mi entrenadora es la japonesa Mayuko Fujiki, yo la llamo cariñosamente Mayu, y estoy encantada con ella. Es una gran entrenadora a la que me une un lazo muy especial, ya que fue mi entrenadora en la selección española durante cuatro años en mis inicios. Me ayudó mucho entonces y lo vuelve a hacer ahora. La vida, algunas veces, te hace reencontrar con gente que fue importante en tu pasado y lo vuelve a ser en el presente.

Y dejando la natación, cuéntame en qué consiste esta beca que lleva tu nombre.
Es un proyecto muy distinto de lo que estoy habituada, pero la verdad es que me encanta. La idea es brindar la oportunidad a cualquier persona, joven o no tan joven, de pasar un año en Australia aprendiendo inglés. El inglés es un idioma imprescindible hoy en día y que, a mí personalmente, me ha ayudado muchísimo en mi carrera. Pero más allá de la indudable importancia del aprendizaje del inglés, creo que es muy bueno mover a las personas de su zona de confort, brindarles la experiencia de conocer una cultura y unas costumbres distintas a las nuestras y hacerlo durante un periodo largo de su vida. Cuando la gente de AUssieYouTOO me lo propusieron, me encantó la idea. Y todavía me encanta más después de pasar unas semanas en Australia y conocer a sus gentes y los maravillosos lugares que te ofrece. Es un país maravilloso.

Y no me olvido de tu otra pasión, la moda de baño. ¿Ya tenemos nueva colección?
Sí, sí, y estoy muy orgullosa del trabajo que hemos hecho y de la aceptación que ha tenido. El año pasado sacamos la primera colección y actualmente estoy diseñando la nueva. Mi apuesta siempre ha sido diseñar y producir bañadores que los puedan utilizar profesionales para entrenar, pero que también los pueda llevar cualquier mujer que sólo se quiera dar un baño. Los bañadores de entreno son, habitualmente, tecnológicamente fantásticos, pero no tanto desde un punto de vista estético. Mi ilusión era crear esta línea donde ambas cosas se combinaran y con el apoyo de Taymori creo que lo hemos logrado. Ahora tenemos bañadores femeninos, estéticos que se pueden utilizar para entrenar o para ir a la playa, y los tenemos en todas las tallas, desde niña a mujer adulta. Me inspiro en el mar, utilizo colores vivos, bonitos, y motivos marinos como tortugas o medusas. Lo estético no tiene porque estar reñido con lo práctico o, por lo menos, eso creo yo.

¿Qué les dirías a las nuevas generaciones del deporte y de la sincro en particular?
Que el deporte es sin duda muy bonito, pero que requiere de mucho sacrificio. Si te vas a dedicar a él de forma profesional lo debes amar y estar dispuesta a dejarte algunas cosas por el camino, pero si es de verdad lo que te gusta, la renuncia habrá merecido la pena. Y las chicas de la sincro que empiezan, decirles que estamos llevando el equipo a la élite y que seguro que las que vienen lo harán incluso mejor que nosotras.

Para terminar. ¿Cuáles son tus valores y fundamentos en la vida?
La humildad dentro del deporte y de la vida en general es muy importante. Sólo si sabes que te queda mucho por aprender podrás mejorar. El trabajo, el esfuerzo y la constancia son básicos para mí.

 

Hace años que conozco a Ona y me encanta comprobar, cada vez que nos vemos, que sigue teniendo su carácter alegre, bondadoso, que sigue siendo humilde aunque haya alcanzado cotas de éxito reservadas a muy pocos.

Esta mujer deportista que ha llevado el nombre de Barcelona con orgullo por todo el mundo, ama su ciudad y se pierde por ella siempre que le es posible. Su Barcelona, desde la montaña hasta el mar, le sigue atrayendo como cuando era pequeña y se perdía junto a su familia por las callejuelas de Ciutat Vella.