Gisela es una de esas personas que pasó, de la noche a la mañana, a ser una de las caras más conocidas de España y, tal vez, de Europa. Su paso por el famoso programa de televisión “Operación Triunfo” la catapultó al estrellato. Ya han pasado años desde ese fenómeno y Gisela ha seguido con una carrera musical y teatral sólida, algo más alejada de la vorágine de esos días, trabajando duro para hacer lo que más le gusta: cantar. Esta barcelonesa de sonrisa permanente y mirada dulce, desprende naturalidad y cercanía. La misma naturalidad con que me confiesa que una de sus pasiones es la comida y que uno de sus lugares favoritos de Barcelona es la calle Pretitxol, con su arroz con leche y su chocolate con churros.

Veo que los dulces te gustan. ¡Qué lugar mejor que la calle Petritxol!
Me encanta la gastronomía en general y los dulces en particular. Es uno de esos placeres de la vida con los que disfruto, con los que me siento bien y, en el caso de las granjas de la calle Pretritxol, con su delicioso arroz con leche y sus churros con chocolate, es un recuerdo muy vivo de mi niñez. Iba y voy muy a menudo con mi madre ya que ella siempre se ha dedicado al mundo de la bisutería y la joyería, y en esta calle hay una tienda maravillosa donde venden todo tipo de piezas originales hechas con minerales.

Y esa zona seguro que tiene mucho de ti.
Claro, ahí mismo está la Plaça del Pi, donde siempre ha habido músicos de calle y, para alguien que ama y vive la música como yo, es un lugar mágico. La verdad es que toda la zona esconde rincones magníficos. La misma calle Pretitxol fue la primera calle peatonal de Barcelona. ¿Lo sabías? Además, paseando por ella y admirando sus mosaicos, puedes entender la historia y costumbres de esa calle y, en consecuencia, las de la ciudad en tiempos pasados.

¿Te cuento un secreto? En la calle Petritxol tuvo durante muchos años su estudio de ensayo Montserrat Caballé.
¡Ves cómo hay un montón de cosas que me llevan a esta calle! En serio, la conexión con la música y el arte de esos rincones se palpa en el ambiente. El arte de los mosaicos, de los establecimientos centenarios y, como no, el arte de sus artesanos pasteleros y chocolateros que hacen las delicias de los que nos perdemos por ahí.

Antes me comentabas de tu relación con los minerales a través de tu madre. ¿Cuál es tu piedra favorita?
Es difícil de decir, porque mi madre es una auténtica enciclopedia de los minerales y conoce las propiedades de todos. Supongo que me ha enseñado a amarlos de alguna manera. Me gusta el ámbar, que no es propiamente un mineral, y me encanta en bruto, sin pulir. Tengo alguna pieza de mi madre que es realmente preciosa.

Gisela

Así que crees en el poder de las piedras ¿no?
Sí, sí, claro. Mi madre es una experta en el tema y la verdad es que es un mundo muy bonito. Por ejemplo, hay una piedra que no mucha gente conoce y que se encuentra en Rusia llamada Shungita, que tiene propiedades paliativas para muchas dolencias. Sin ir más lejos, creo que, en Rusia, las paredes de los centros dedicados a tratamientos oncológicos están pintadas con un polvo procedente de esta piedra porque creen que es beneficioso para los enfermos. Yo habitualmente llevo alguna piedra que mi madre me regala. Para la protección, la buena suerte, el amor…

Hablemos de tu pasión, la música. ¿Cómo llegas a ella?
Es un tema puramente vocacional, desde pequeña siempre me ha apasionado y, aunque en mi familia no hay tradición musical, yo siempre me quise dedicar a esto. Creo que aprendí antes a cantar que a hablar. Siempre estaba apuntada a cualquier cosa relacionada con la música que se hacía en el colegio: la coral, obras, lo que fuera. Me apunté a la academia de Coco Comín e iba haciendo cosas de forma amateur y presentándome a los castings que se presentaban.

Y llega Operación Triunfo.
Si, uno de los castings de los que me enteré por una compañera fue el de OT. Yo estaba estudiando periodismo, creo que porqué quería hacer algo con lo que pudiera comunicar cosas a la gente. Me presenté a los castings de OT, que fueron una auténtica locura. 14 rondas antes de saber que entraba. Era la primera edición y, por tanto, íbamos totalmente a ciegas. Un día te pedían que cantaras a capela, otro debías preparar tres o cuatro canciones que te gustaran, en fin, todo improvisado por nosotros. Y yo iba sola a todo, no tenía a nadie del mundillo que me aconsejara o me echara una mano. Inconsciencia pura. Pero es que yo sabía que algo así me tenía que pasar, no sabía qué, pero desde siempre me veía contando delante de un montón de gente. Dicho ahora parece raro, como que me lo invento porque finalmente me pasó, pero te puedo asegurar que muchas veces le contaba esta visión a mi madre.

"Me presenté a los castings de OT, que fueron una auténtica locura"

¿Fue muy dura la experiencia de Operación Triunfo?
Para mí, en absoluto. Sí que es verdad que trabajábamos mucho, pero yo estaba tan feliz de lo que estaba haciendo que lo disfrutaba a tope, me lo pasaba muy bien. No puedo decir otra cosa distinta, lo pasé muy bien. Supongo que porque me gusta reír, soy bastante payasa, y todo lo relacionado con la actuación y la música me apasiona. Sólo tenía, como todos, el sufrimiento de las eliminaciones, la angustia de no saber si la siguiente semana seguirías en la academia a no. Porque, aunque haya gente que no lo crea, nosotros no nos enterábamos de nada hasta que los profesores nos decían quien seguía y quién no.

Acabas como finalista en OT y todo cambia un poco.
Un poco no, el cambio fue radical, mi vida antes y después del concurso no tuvo nada que ver. Ten en cuenta que un grupo de chavales nos convertimos en personas muy famosas en España y en casi todo el mundo. ¡Yo tenía fans hasta en Japón o Israel! Durante 1 año tuve que ir con guardaespaldas porque los managers estaban intranquilos, no por las personas que se te acercaban de una en una, sino por las aglomeraciones. Fue un poco de locura colectiva. Recuerdo que a veces salía de casa con un gorro, gafas de sol, peluca, con la cara casi tapada, y se me acercaba alguien a saludarme y a pedir un autógrafo y yo les decía: pero ¿cómo me habéis reconocido si ni yo misma casi me reconozco? Y me contestaban: tu sonrisa es inconfundible. Fue intenso pero muy gratificante.

"Salía de casa con un gorro, gafas de sol, peluca, con la cara casi tapada, y se me acercaba alguien a saludarme y a pedir un autógrafo"

Y ¿cómo vive una chica de 21 años este cambio tan radical?
En mi caso con mucha naturalidad, a veces pienso que con demasiada. Creo que me perdí un poco el disfrutar de las cosas buenas de ese momento, mi momento, por miedo a que se me subiera la fama a la cabeza. Por mi forma de ser y la de mi familia, creo que pequé de un exceso de prudencia, fui demasiado realista, no supe disfrutarlo del todo. Pero soy así, no se puede hacer nada.

Y ahí empieza todo.
Sí, iniciamos una macro gira espectacular, grabé varios discos y empecé mi colaboración con Disney que todavía continua hoy en día. La música ya era mi profesión. El sueño que desde niña tenía, se había hecho realidad y estaba claro que mi vida profesional tomaba el camino que siempre había querido.

Gisela junto al mar

¿Habías imaginado lo de Disney?
Que va, para nada. Lo de OT ya fue increíble, pero lo de Disney lo fue todavía más. Para mí es el mayor regalo de mi vida. OT me abrió las puertas de la industria y siempre les estaré agradecida por ello, pero que Disney te ofrezca trabajar para ellos es lo que te da la seguridad de que puedes labrar tu propio camino y sobrevivir en una profesión que a menudo es dura e injusta.

¿Lo tuyo son los musicales y el teatro?
Es un género que me ha gustado siempre, desde pequeña, desde que estaba en la academia de Coco Comín, pero, para ser sincera, también la vida me ha llevado por ese camino. Mi primer trabajo profesional fue en el musical de Peter Pan y, desde ese momento, siempre he estado vinculada al teatro. Si la primera oferta de trabajo hubiera sido otra, quién sabe dónde estaría ahora. Así que yo lo definiría como una mezcla de lo que me gusta y de las oportunidades que me han surgido.

¿Dedicas muchas horas a entrenar la voz?
La verdad es que a estas alturas ya me conozco muy bien y conozco muy bien mi voz. No obstante, trabajo con especialistas que me ayudan a reciclarme de vez en cuando y a mejorar mi técnica. En algunos casos, como en la canción “Let it Go” de la película Frozen, tuve que trabajar mucho ya que es muy compleja y requiere llegar a tonos muy altos y muy bajos. Yo lo veo como algo del día a día, tienes la herramienta, que es tu voz, pero si no la mantienes a punto, es como tener un cuchillo sin afilar.

"La herramienta es tu voz, pero si no la mantienes a punto, es como tener un cuchillo sin afilar."

Desde fuera, das la sensación de conseguir todo aquello que te propones. ¿Es así?
No, no siempre. Lo que si te puedo decir, es que soy muy cabezota y muy trabajadora. Si quiero conseguir algo me esfuerzo al máximo y no decaigo en el intento. Después, como nos pasa a todos, algunas veces consigues tus objetivos y otras no. Pero con los años, también he aprendido a manejar los pequeños fracasos y a aprender de ellos. Pero por mí, nunca queda, lo intento hasta el final.

Has hecho muchas cosas. ¿Qué te queda, qué te gustaría hacer?
Me encantaría hacer cine, he hecho pequeñas colaboraciones, pero no he tenido la oportunidad de participar en una película con un papel de peso. Es una de las cosas que tengo pendientes, pero en este país no es nada fácil. Es un círculo bastante cerrado y es muy complicado entrar en él. Es curioso, porque cuando una actriz o un actor se atreve a cantar, todo el mundo lo ve como algo positivo, como una habilidad más que esa persona tiene, en cambio, si una cantante se quiere dedicar a hacer cine, que no sea un musical, a la gente le parece que es como una intrusa. Me encantaría hacer algún buen papel dramático. Puede ser que esté un poco encasillada, que es algo que en este país gusta mucho, encasillar a todo el mundo. Parece que si no te etiquetan no saben cómo manejarte. OT fue muy positivo en algunas cosas, pero también nos ha dejado un pequeño estigma no tan positivo.

Gisela

¿Cómo ves el panorama musical español?
Difícil, pero con oportunidades al mismo tiempo. Internet nos ha abierto una nueva vía para llegar a la gente, un balcón desde el que dirigirnos al público. Si utilizas bien esta vía, junto con el trabajo tradicional, puedes crearte una marca algo más completa que te permita llegar a más gente. En cuanto a los musicales, existe una gran diferencia entre Barcelona y Madrid. Creo que es una mezcla de inversión y, puede que también, una diferencia en el público. La gente en Madrid va mucho más al teatro y, por eso, las grandes producciones de musicales triunfan.

Para terminar, ¿qué les dirías a los jóvenes que se quieren dedicar a la música?
Que se lancen que, si es lo que de verdad quieren hacer, luchen por ello y pongan todo su corazón. Y que se preparen para trabajar duro, para tocar cuantos palos mejor. Yo me dedico a la canción, a los musicales, al teatro, al doblaje, a la televisión… Cuantos más registros tienes, más fácil es tener trabajo de forma continua. Y que no olviden estudiar, lo que les guste, lo que les apetezca. La cultura es fundamental para formarte como persona.

Te veremos dentro de poco en el Liceu, ¿verdad?
Si, y en algo que me hace mucha ilusión, más allá de cantar en un teatro tan emblemático como este. Participo en un acto solidario que cada año organiza una empresa en la que sus trabajadores tienen alguna discapacidad. Este año está dedicado a Camila, una niña que falleció el año pasado después de sufrir una dura enfermedad. Su pasión era cantar y compuso una canción que se publicó en las redes y tuvo una gran repercusión. Me han pedido que cante su canción y es algo que me emociona y me enorgullece. Es muy bonito.

 

Gisela es una persona dulce, simpática, de esas con las que podrías estar hablando horas sin darte cuenta. Su sonrisa desprende cercanía y bondad, y su voz es una de las grandes voces que tenemos actualmente en nuestro país. Esa voz potente y nítida capaz de transmitir sentimientos y dulzura, la misma dulzura que a ella tanto le gusta encontrar en la calle Petritxol.