Si hay algo que tiene el independentismo es que contamina todo lo que toca. La norma básica de la neutralidad de las instituciones es la principal norma que salta por los aires cuando un soberanista llega al poder. Eso es lo que pasa en la Cámara de Comercio de Barcelona, donde en las últimas elecciones ganó una candidatura independentista llamada Eines de País, auspiciada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Fueron unas elecciones en las que la participación fue de solo el 4% (estaban llamados a urnas 423.000 votantes y sólo acudieron 19.243), pero suficiente para que los soberanistas arañasen una mayoría de 31 asientos sobre los 40 en juego (las grandes empresas cotizantes de la institución, así como las patronales, tienen luego otras 20 sillas para sus representantes).

Los resultados provocaron que el ingeniero industrial Joan Canadell, vicepresidente de la ANC (fue el segundo dirigente más votado en el último Congreso, tras la presidenta Elisenda Paluzie), fuese nombrado presidente de la Cambra. Este controvertido empresario es el propietario de la compañía Petrolis Independents, un pequeña cadena de gasolineras distribuidas por Cataluña. Históricamente, había estado vinculado a una docena de firmas de artes gráficas, como Montsegraf, Cosmegraf, Cycobox, Gráfiques Argent, Montorgraf o Natura i Eficiència. Su joya de la corona, no obstante, es Iniciatives Canadell, a través de la cual controla Petrolis Independents y Petrolis Independents Torroella. Su último negocio es el de patines de una rueda similares a los segway, que comercializa a través de la compañía Giracat, con sede en Girona.

Inciatives Canadell es una pequeña firma con sólo 3.132 euros de capital social con sede en Bigues i Riells y creada el 1 de septiembre de 2015. Su administrador único es Joan Canadell y su objeto es la prestación de servicios comerciales, la consultoría en marketing, la creación de canales de venta y distribución, las tareas de agencia comercial y el asesoramiento en exportaciones.

INGRESOS MILLONARIOS

Petrolis Independents, con sede en Terrassa, fue creada en septiembre de 2013. Con un capital social de sólo 6.000 euros, en el año 2016 tuvo unos ingresos de algo más de 8,1 millones de euros (una bajada respecto a los casi 8,4 millones de 2015), aunque su ebitda (indicador financiero) ascendió a 145.203 euros, una importante subida respecto a los 94.029 euros del año anterior. En la actualidad, las sociedades del pool de empresas de carburantes tienen una facturación total de más de 12 millones de euros. Como administradores conjuntos de esta sociedad figuran Joan Canadell y su socio Jordi Roset Chaler.

Petrolis Independetns Torroella, por su parte, es una sociedad fundada en noviembre de 2016 y está controlada por Catalonia Independent Investments, una sociedad limitada creada en septiembre de 2016 y propiedad de Jordi Roset y su hermana Mireia. También participa en Petrolis Independents Torroella la sociedad Babalita, una firma gerundense administrada por Josep Cortadellas, un exalto cargo de la Generalitat convergente.

Canadell siempre jugó a la política. Hace algo más de una década fue uno de los impulsores del Cercle Català de Negocis (CCN), uno de los primeros think tanks independentistas de Cataluña, creado para hacer de lobby a favor de las tesis soberanistas. Cualquier idea antiespañola ha pasado, antes o después, por la rebotica del CCN y de Canadell: desde las tesis de que España nos roba hasta el expolio de 16.000 millones de euros o la peregrina teoría de que España acabará enviando el Ejército a Cataluña. Su estrategia pasa por intentar boicotear la economía española haciendo que los catalanes coticen a la Agencia Tributaria Catalana, provocar la subida de la prima de riesgo y hundir así a España, que no tendrá más remedio que negociar la independencia. Y, si hace falta, hundir el euro, “la única carta que nos queda jugar fuera”. Su animadversión es tal que durante las huelgas generales animaba a los trabajadores de sus gasolineras a secundar el paro. Hace pocos días, planteó la posibilidad de responder a la sentencia del Supremo (que vaticina dura y condenatoria) con una huelga general en Cataluña.

EL DECÁLOGO

Lo cierto es que el empresario no se ha escondido nunca a la hora de publicitar sus ideas y referencias. En realidad, en el programa electoral de Eines de País no escondía su intento de politizar la Cámara de Comercio. “Uno de los objetivos de esta candidatura es excluir de los órganos de gobierno de las cámaras a aquellas empresas que hayan trasladado su sede fuera de Cataluña e invitar a empresas extranjeras que hayan invertido en nuestro país recientemente”, decía su programa electoral. Su decálogo era comprometerse con la República y la soberanía fiscal, “desvincular nuestra economía del Ibex 35, promover la marca Catalunya y restringir la marca Barcelona, liberar todos los peajes de las autopistas catalanas, establecer alianzas estratégicas con agentes económicos del Reino Unido y de la región del Eurosunbelt, fomentar la concesión de obras públicas a empresas con capital catalán y erradicar la compraventa de cargos en los órganos de gobierno”.

Canadell fue el independentista que se puso en contacto con el consultor de la ONU Alfredo de Zayas, al que reclutó para la causa independentista en los foros internacionales. Los primeros documentos de protesta ante la ONU llegaron a través de ese personaje.

Acérrimo partidario del fantasmagórico Consell de la República, Canadell promovió en sus gasolineras un concurso para pagar 100 inscripciones gratuitas entre sus clientes a ese órgano, cuya sede está en Waterloo y que preside Carles Puigdemont. Porque el empresario es más puigdemontista que Puigdemont. En 2016, cuando la CUP rechazó los primeros presupuestos del recién llegado president, Canadell llegó a tildar de “españolista” a la formación anticapitalista y pidió a los catalanes que no les volviesen a votar.

'FAKE NEWS'

El controvertido empresario ha sido un activo independentista en las redes sociales, en las que, al igual que conocidos políticos independentistas, no ha dudado en fabricar y difundir fake news siempre y cuando favorecieran a la causa. Así, publicó en varias ocasiones artículos en los que aludía a fuentes gubernamentales “muy creíbles y seguras” para asegurar que la canciller alemana Angela Merkel había llamado a Mariano Rajoy y a Pedro Sánchez para darles órdenes respecto a Cataluña. Una de sus noticias era que Merkel había realizado una llamada a Rajoy el 1 de octubre de 2017 para que retirase a la policía de los centros de votación de aquella jornada. El mensaje subliminal que se dejaba caer era que la canciller trabajaba en secreto a favor de las tesis del independentismo catalán. Un sector de la hiperventilada parroquia soberanista se cree a pies juntillas noticias de este calibre.

En sus inicios, Canadell había militado en ERC, para pasar luego a Reagrupament, la escisión provocada por Joan Carretero. Ahora milita en la Crida Nacional, de Puigdemont. No hace mucho, auguraba que pronto habrá DNI catalán y promete un salario mínimo superior a 1.200 euros si Cataluña se independiza. Sus tesis pasan por que si el independentismo gana por el 50% de los votos más uno, se reactive la declaración de independencia del 27 de octubre de 2017. Se define como una “persona comprometida” y “multiemprendedor”, al tiempo que asegura que una Cataluña independiente, sin duda, “será el motor del Sur de Europa”.

LISTAS NEGRAS

Su supremacismo y radicalismo no es nuevo. En 2015 emitió un visceral mensaje en las redes sociales: “Alguien habría de hacer una base de datos con los que hoy insultan a los catalanes. No sea que cuando seamos independientes algunos vengan a buscar trabajo”. Este peligroso posicionamiento, la confección de listas negras, de infausta memoria en regímenes antidemocráticos, choca con su actual cargo, que debería guardar las formas porque ha de dar servicio a cientos de miles de empresas la mayoría de las cuales no son independentistas.

Pero tras llegar a la Cámara de Comercio, comenzó a hacer temblar los cimientos de la institución. Primero, al “entender” el boicot a los productos de las empresas del Ibex y, por extensión, a las empresas españolas. Luego, al advertir que no respondería en castellano a las preguntas de la prensa. En un primer momento, alegó que era perder el tiempo, porque ya había dado las respuestas antes en catalán y no está el tiempo como para perderlo repitiendo las mismas frases. Luego, alegó que el reglamento de la Cámara preveía que las ruedas de prensa se hiciesen en catalán. No era cierto, pero eso es lo de menos. Tampoco era cierto que Merkel había ordenado a Rajoy que retirase las fuerzas policiales de los colegios electorales.