Janet Sanz, teniente de alcalde de Ecología de Barcelona / EP
Janet Sanz, teniente de alcalde de Ecología de Barcelona / EP

Janet Sanz

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Joaquim Roglan critica a Colau
Doctor en Periodismo y profesor universitario retirado

La segunda teniente de Alcaldía, responsable del área de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y movilidad, ilustrísima Janet Sanz, ha pregonado que las obras de la Rambla del sur comenzarán después de la fiestas de nuestra señora de la Mercè. Tarde y mal, da fe de ello el contador electrónico que instalaron los vecinos y sigue sumando los miles de días de retraso en el calendario de las obras. La respuesta de los Amics de la Rambla a la concejala que vino de un pueblecito de Huesca ha sido que lo consideran una ofensa y un insulto.

Son gente tantas veces engañada, desconfiada e impaciente, que olvidan que Sanz sólo tardó tres años en responder a un informe de la síndica de greuges sobre TMB, quien se despidió del cargo diciendo a la oscense que tanto retraso “no se corresponde con el deber de colaboración con la Sindicatura ni con los principios de actuación de una buena Administración”. Y advirtiéndola de que “su obligación es colaborar con esta Sindicatura para que pueda desarrollar adecuadamente su tarea de supervisión de los servicios municipales y al mismo tiempo velar por los derechos de la ciudadanía”. Respuesta de la que fue comunista, sector verdoso: ni caso ni respeto a las instituciones.

Ante el nuevo estropicio del urbanismo táctico mortífero para la circulación, y revisada la carpeta de chapuzas, pleitos pendientes y gafes que pesan sobre Sanz, sólo cabe desear que el trasiego de maquinarias, bajo el monumento a Colón, no derribe más o menos intencionadamente la estatua del catalán que descubrió América y acabó con los indígenas.     

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