Gonzalo Bernardos (Barcelona, 1962) es un economista mordaz, impenitente y perspicaz. Conocido en toda España por sus apariciones televisivas, este catedrático destaca por conocer a la perfección la idiosincrasia de la economía barcelonesa.

En la siguiente entrevista con Metrópoli Abierta, Bernardos repasa algunas cuestiones clave para la ciudad como el modelo de gestión del agua, el crecimiento del 22@ o la génesis del comercio barcelonés.

Uno de los últimos varapalos a Ada Colau ha sido la sentencia del Tribunal Supremo sobre la gestión del agua. El Alto Tribunal avaló el modelo de Aigües de Barcelona, pero los comunes siguen insistiendo en remunicipalizar el servicio.

Sí, a la alcaldesa la sentencia le entra por un oído y le sale por otro. Seguirá haciendo campaña contra Agbar porque su mensaje es el típico de los comunistas: cambiar empresas privadas por públicas. No le importa que la compañía funcione bien, que la satisfacción de los barceloneses con el servicio sea alta y que la calidad del agua sea muy elevada. En Barcelona no hace falta comprar agua embotellada, pero ella necesita otra víctima.

Una de las conclusiones de la sentencia del Tribunal Supremo es que a los comunes no les quedará más remedio que indemnizar con 480 millones a Agbar si quiere remunicipalizar el servicio del agua. ¿El ayuntamiento tiene alguna posibilidad de hacerlo?

Ninguna. El esfuerzo para el ayuntamiento sería titánico. Cuando tú coges y privatizas un servicio o una empresa, luego no tienes capacidad para recuperarlo. Las privatizaciones son siempre irreversibles por su elevado coste. Que me explique Colau de dónde va a sacar 480 millones. No lo veo. No le va a resultar rentable remunicipalizar el agua porque implica subir impuestos. La problemática del agua se ha acabado. No irá a ningún sitio. Hará declaraciones altisonantes, pero nada más.

Uno de los argumentos de los comunes para defender la remunicipalicación es que el precio del agua bajaría y ponen como ejemplo los casos de París y Berlín.

Estoy harto de los políticos que copian otras medidas. El precio del alquiler lo pondrá Podemos en España, con la resignación de Sánchez. Ha funcionado mal en Nueva York en los años 90, ha funcionado mal en Berlín en la década actual, ha funcionado mal en París. Y si se pone en Barcelona, irá mal. Esto lo explicamos lo en la universidad en la lección tres de introducción a la economía. Un precio máximo reduce el número de viviendas de alquiler, genera mercado negro e inseguridad a los inquilinos. ¿Cómo puede ser que un ayuntamiento que se precie de ser comunista haga la misma política de alquileres que Franco?  Son paradojas de la vida. Pero volvemos a la política. La política es que la gente note que intento hacer cosas, no que las hago sino que lo intento, y ahí estamos.

Ada Colau junto al concejal Eloi Badia, que ha sido relegado a la novena posición de la lista electoral
Ada Colau junto a su concejal Eloi Badia, principal instigador de la remunicipalización del agua

El agua es un bien escaso y muy preciado. ¿Cuál es la tendencia en el resto de países?

En Latinoamérica hay un antes y un después en la gestión del agua. Cuando la gestión pasa a manos privadas y se hace una concesión por muchos años, el servicio mejora muchísimo. Para nada está demostrado que el sector público gestione mejor el agua que el sector privado. Si la gente está satisfecha, como pasa en Barcelona, ¿por qué cambiar? El servicio del agua es ejemplar y Colau está en contra porque no le gusta. Pero este argumento no es suficiente.

¿Dogmatismo?

Sí. Hace unos meses dijo que iba a crear el dentista municipal, ¿pero hará el ayuntamiento lo que hacen los dentistas? Su propuesta es populismo puro. La gestión debería ser la prioridad del ayuntamiento, pero ella no sabe gestionar, solo sabe hacer de activista. En Cataluña y España, los activistas tienen un posicionamiento político que no deberían tener. Cuando tú estás haciendo política, una parte son las ideas y las declaraciones, pero otra parte es la gestión. Y Barcelona adolece, lamentablemente, de ella. Yo estoy completamente convencido de que Collboni sería una persona que tendría todas las cualidades para gestionar Barcelona, pero está absolutamente tapado por Colau.

¿A Collboni le pasará factura su complicidad con las políticas económicas de Colau?

El tiempo lo dirá. Es evidente que Collboni se tiene que desmarcar mucho más de Colau. Si de alguna manera logra convertirse en la parte dialogante del Ayuntamiento, en la parte favorable a los negocios, en la parte que resuelve los problemas de la gente, el mandato será beneficioso para Collboni y los socialistas. Si está absolutamente tapado por Colau, es probable que le pongan en el mismo saco y este mandato sería perjudicial para él.

El Ayuntamiento puso en marcha en el mandato anterior la empresa municipal Barcelona Energia. ¿Puede llegar a competir en el mercado de la energía con los operadores privados?

Hay una empresa muy grande en España, que es Repsol, que está luchando muy fuerte por entrar en el mercado de la energía. ¿Qué puede hacer el Ayuntamiento de Barcelona contra Repsol?, ¿qué posibilidades tiene de triunfar?, ¿qué harán, una empresita para sus amigos? La administración pública tiene que regular pero no puede crear empresitas en todos los negocios. Para Colau, el sector privado es malo y el sector público es bueno. Y si lo llevan los míos, mucho mejor. Estamos ante una persona que ha vivido toda su vida de las subvenciones públicas y ante un ayuntamiento brutalmente ideologizado. Traer prácticas comunistas a Barcelona no es lo mejor. Me parece un retorno a unos tiempos que precisamente no fueron buenos para Europa del Este.

¿Por qué Colau recela de los grandes eventos y las grandes empresas?

Los comunes son comunistas y Colau es la típica comunista reciclada. No cree en el capitalismo y, en consecuencia, no está de acuerdo con los grandes eventos y las grandes empresas. Si ella se presentara a unas elecciones diciendo que es comunista, la votarían cuatro personas. En cambio, si dice que es progresista, ecologista, feminista y que mejorará el nivel de vida de la gente porque quitará a los ricos para dárselo a los pobres, en plan Robin Hood, su mensaje es atractivo. Ella no cree en cruceros, aeropuertos y grandes eventos. Piensa que la economía va bien por osmosis y que la clave del asunto es repartir como se repartía en los países comunistas. Y con aquel reparto, todos eran pobres.

¿Qué opina sobre la expansión del 22@?

En Barcelona está sucediendo una cosa absolutamente extraordinaria y totalmente en contra de lo que dicen las teorías económicas. Es una cosa espectacular. En el Meeting Point de octubre de 2017 veíamos que el mercado de oficinas iría fatal. El último trimestre de 2017 fue muy malo, igual que los primeros seis meses de 2018. Pero, de repente, el mercado repuntó en 2019 y la tasa de desocupación rondó el 4%, escasísima. Emprendedores extranjeros se trasladaron a Barcelona para desarrollar sus startups. Muchos de ellos se instalaron en el 22@, sobre todo en coworkings. Hace 20 años, el Ayuntamiento planificó que habría cuatro millones de metros cuadrados en el 22@. Una barbaridad. Y muchos piensan que se debería construir vivienda. Yo no comparto esa opinión.

¿Qué papel debería jugar el Ayuntamiento en el desarrollo del 22@?

El Ayuntamiento de Barcelona no ha hecho nada. Debería favorecer la reconversión de parcelas con vivienda desfasada en oficinas u otras estructuras flexibles. Si se dedica a poner superillas que dificultan la circulación y los planes urbanísticos, mal vamos. Glòries ya se ha convertido en un segundo centro de Barcelona y me gustaría que el Ayuntamiento de Barcelona se comportara como el de l’Hospitalet, que quiere crear una zona de oficinas y hoteles, y un centro de negocios espectacular, desde la plaza de Europa hasta Bellvitge, aprovechando el soterramiento de la Gran Via. Esto es generar riqueza, impulsar el nivel de vida en una población. Colau no lo está haciendo. Y si me preguntas si es mejor que intervenga Colau o no haga nada, la respuesta es que mejor no haga nada.

Vista aérea de la zona del 22@ de Barcelona
Vista aérea de la zona del 22@ de Barcelona

¿Cuál es su apuesta?

Creo que el 22@ debería ser, aunque cueste años, un distrito para generar negocio, de prestación de servicios. Ya sé que esto es cíclico y que la financiación de muchos proyectos se cortará cuando la bolsa de Nueva York pete bien petada. Una ciudad que debería ser puntera en el mundo no debe especializarse en tecnología; la tecnología debería serlo todo.

¿Qué opina sobre el horario comercial en Barcelona? ¿Cree que los comercios deberían poder abrir los domingos para obtener más ingresos procedentes del turismo?

El modelo actual es una herencia del denominado comercio catalán, que nunca ha existido. El problema actual se remonta a hace 40 años, a la época de Jordi Pujol, cuando intentó ganarse el voto de los comerciantes. Hizo pasar a su mujer, Marta Ferrusola, como florista. Luego diseñó un horario adaptado a los deseos de los comerciantes. Que abrieran un rato por la mañana, un poco por la tarde, cerrar el sábado por la tarde y todos los domingos. Hablamos del año 80, pero estamos en 2019, con las compras online abiertas todo el día. El comercio debería tener libertad de horarios para adaptarse a los nuevos tiempos.

¿El comercio de barrio sería el gran perdedor si no hubiera limitaciones horarias?

El gran ganador de los últimos años ha sido el sector de la alimentación. Y, más concretamente, un tipo de comerciante que ya existía en Barcelona. Son los paquistaníes, que trabajan muchas horas y reproducen el tipo de comercio que existía en Cataluña en los años 60 y principios de los 70. Antes, los propietarios de un colmado vivían en el mismo establecimiento y lo tenían abierto durante muchas horas. Lo mismo que hacen ahora los paquistaníes.

¿Y hacia dónde vamos?

Los supermercados y las tiendas de proximidad están ganando cuota de mercado en detrimento de los hipermercados. El Ayuntamiento debería ayudar con planes de negocio, pero muchos comercios no hacen una fiesta de presentación, no comunican su apertura a nadie, no tienen un plan de ventas ni de marketing. En definitiva, no tienen un plan de negocio, y por eso fracasan tantas tiendas. Los supermercados copan el sector de la alimentación y a su alrededor se instalan tiendas especializadas: fruterías, charcuterías, jamonerías, tiendas de proximidad, etcétera. Los productos estándar se compran en el supermercado y los especializados, en las tiendas. Hay negocio para todos. Yo abriría siete días a la semana de 10 a la mañana a 10 de la noche.

¿No aumentaría la precariedad laboral con jornadas tan largas?

No. Mucha gente piensa que nadie haría vacaciones, pero no estoy de acuerdo. Todo el mundo debe tener vacaciones. El empresario debe pagar mucho más por un sábado o un domingo a sus trabajadores. Las horas extras también se tienen que retribuir y me parece una barbaridad que haya personas que prácticamente no libren en diciembre, que estén trabajando plenamente. No puede ser. No se puede abrir más horas un establecimiento a costa de aumentar la esclavitud del trabajador.

En Cataluña, todos los partidos políticos dependieron de Jordi Pujol. El PSC, con Raimon Obiols, hacía políticas parecidas a las de CiU en materia de comercio. Me gustaría encontrarme con propuestas diferentes a las que hizo CiU. Ese modelo catalán del comercio es una de las mayorías tonterías porque no ha aportado nada positivo, sino más bien al contrario.