Abdel Jahlil Zam Zam fundó hace ocho años la Asociación de Musulmanes Homosexuales LGTB (AMHO), la primera asociación de habla hispana de este tipo, con la que quería combatir los estigmas de la homosexualidad dentro de su religión y ofrecer apoyo psicológico a las personas que, como él, no quieren renunciar a su fe por su tendencia sexual.

Zam Zam, como pide que se le llame, protagonizó en 2012 la puesta en escena de AMHO, en un acto que despertó el interés de la prensa y en el que contó con el apoyo de otras entidades a favor de los derechos del colectivo LGTB o de representantes de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona. Pero poco tiempo después desapareció. Hasta ahora.

MIEDO

Tras cinco años de silencio, Zam Zam ha decidido reflotar AMHO y ha concedido a Metrópoli Abierta su primera entrevista. Con un tono pausado, explica los motivos de este periodo de silencio, que principalmente se resumen en el "miedo". Duda si explicar su historia, pero finalmente se lanza y denuncia la persecución a la que se vio sometido.

Después de hacer pública la asociación, empezó a recibir amenazas de muerte en su casa, principalmente por teléfono. Algunas "muy duras. Llegaron a escribirme en una factura de teléfono en mi casa 'deja AMHO o te mato', con letras cortadas de un periódico".

¿Qué ha cambiado? Dice que el haberse jubilado le ha permitido disponer de tiempo para reflexionar y ello le ha llevado a perder el miedo. Lo tuvo, pero "del miedo aprendí. Aprendí mucho de Ludovic-Mohamed Zahed, el líder del colectivo de musulmanes homosexuales en Francia. Él sí que tuvo miedo y aprendió del miedo a no tener miedo".

RECUPERAR CONTACTOS

Pero no todos lo tienen tan claro como él. Muchos de los que formaban parte de AMHO cuando nació ya no quieren saber nada de la asociación. Ahora Zam Zam pretende recuperar el contacto con las autoridades y darse a conocer para llegar al máximo número de personas posible y ofrecerles su servicio.

Sabe que no lo tendrá fácil y se siente preparado para aguantar nuevas amenazas. Salvo de la mezquita en la que reza, que define como una mezquita inclusiva, no encontró más apoyos en la comunidad musulmana cuando presentó AMHO. Él defiende que "el Islam no condena la homosexualidad, lo condenan los musulmanes. No existe una sola ley en el Corán que condene la homosexualidad, hay una mala interpretación del Corán por los musulmanes".

La mezquita a la que acude es la única, que conozca, que permite en Barcelona a los hombres rezar junto a las mujeres y en la que todos le conocen y saben de su condición sexual, pero asegura que no se siente juzgado. "No me miran con cara rara", señala. "Todos hemos sido creados por Alá. Si reniegas de ser quien eres le estás atribuyendo un fallo y, como Alá es perfecto en su creación, no puedes dejar de ser lo que eres", defendió en 2012 cuando presentó su AMHO. El discurso sigue vigente, con la diferencia de que las amenazas que recibió le han curtido para perder el miedo y proseguir con su pelea por hacer eliminar prejuicios y hacer de la comunidad musulmana de Barcelona una comunidad más inclusiva con el colectivo LGTB.