Los comerciantes de Barcelona confían en que el 2018 sea un mejor año que el que acaba de terminar. Son conscientes de que tiene muchos temas que tratar con el Ayuntamiento a lo largo del año para lograr que las políticas municipales que les afectan estén más cercanas a sus tesis y acaben produciendo efectos positivos sobre la economía de la ciudad.

Para ello, creen que es obligado que el Ayuntamiento que preside Ada Colau escuche sus reivindicaciones, que deje de hacer una política comercial ideológica y que defienda más los intereses de los comerciantes.

La asociación Barcelona Oberta, que agrupa a los principales ejes comerciales de la ciudad, cree que la ruptura del acuerdo de Gobierno entre los 'comun's y el PSC supuso un punto de inflexión en las relaciones con el consistorio: “Con el PSC, la cosa iba bien”, asegura Nuria Paricio, directora de Barcelona Oberta. “Había alguien en el Ayuntamiento que nos escuchaba, teníamos un interlocutor claro, aunque los resultados no fueran los esperados. A lo largo del año hemos tenido muchas reuniones con Ada Colau, Collboni y Agustí Colom, por lo que no podemos decir que las relaciones no hayan sido fluidas, mucho mejores que al principio del mandato, cuando ellos no estaban acostumbrados a dialogar con empresarios. Pero otra cosa es que hayan hecho caso de nuestra reclamaciones”.

BAJÓN DEL TURISMO

Siendo conscientes de que en 2017 se han producido algunos acontecimientos que han afectado a toda la ciudadanía pero de manera especial al comercio, “el comercio, incluyendo restauración y hoteles, en los últimos cuatro meses del año ha sufrido muchísimo y el bajón de ventas ha sido importante·, reconoce Paricio, achaban también la parte correspondiente de responsabilidad a las políticas del Ayuntamiento. “Todo empezó con ataques a buses turísticos y la turismofobia. Luego pasó lo que pasó, pero lo que es evidente es que el turismo ha bajado, el puente de diciembre fue muy malo, y eso sin contar que se han parado las inversiones”.

La principal reivindicación del sector es que los responsables municipales les hagan caso. “Solo queremos que nos tengan en cuenta a la hora de tomar decisiones, que nos consulten los planes de uso. Por ejemplo, nadie nos ha consultado sobre la moratoria que han aprobado para el Paral·lel y Gran de Sant Andreu. Y esto no ayuda en nada a la recuperación económica”.

ORDENAZA DE CIVISMO

Otro de los aspectos que desde Barcelona Oberta se intenta negociar con el Ayuntamiento hace referencia a la ordenanza de civismo que el consistorio pretende poner en marcha. Nuria Paricio reconoce que “estamos manteniendo conversaciones con Jaume Asens para estudiar el asunto de la ordenanza de civismo. Nosotros hemos hecho nuestras alegaciones pero no sabemos qué va a pasar”.

Otra de las peticiones que los comerciantes hacen al Ayuntamiento es que impulse la promoción exterior de la ciudad para mantener el atractivo entre los turistas, para evitar que siga la caída. “El comercio de Barcelona ha notado mucho lo que ha pasado en la ciudad en los últimos tiempos, aunque también hay que decir que en los meses de noviembre y diciembre la actividad se ha recuperado ligeramente. Pero nosotros recibimos quejas de los comerciantes, que ha pasado cuatro meses muy malos y que quieren que la situación cambie”.

Respecto a si la inestabilidad política puede afectar a los negocios de los comerciantes, Paricio es clara: “No hay duda. Los hoteles han tenido que bajar precios para atraer a los clientes. Y si la cosa no mejora pronto, es posible que esto empiece a afectar al mercado laboral”.