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La Iglesia barcelonesa se echa a la calle. O, al menos, una parte de la Iglesia. Durante este mes de mayo (y durante cinco fines de semana consecutivos), se celebra en la capital catalana el programa de Los encuentros en las plazas, bajo el lema Gran Misión en las plazas. Se trata de encuentros de fieles en plazas barcelonesas “para ayudar a nuestra fe”. Lo que hasta ahora se hacía en las iglesias, traspasa los muros de estos centros y se lleva a la calle, a actos abiertos al público en general donde la música tiene un protagonismo singular. Uno de los dinamizadores del programa explica a Metrópoli Abierta lo que significa el evento: “Yo era de la BBC (bodas, bautizos y comuniones), pero ahora trabajo para llevar la fe a todos”.

Fuentes del Arzobispado de Barcelona explicaron que el programa no ha sido llevado por la cúpula eclesiástica, sino por Camino Neocatecumenal, “una corriente organizada dentro de la Iglesia”. Este movimiento, creado en Madrid en el año 1960 por Francisco Argüello (más conocido como Kiko Argüello) fue reconocido por Juan Pablo II y le dio carta de naturaleza el Papa Francisco. Sus seguidores son conocidos popularmente como los kikos y representan un colectivo con una gran influencia en la Iglesia. En mayo del año pasado, con motivo de la celebración del 50 aniversario del Camino Neocatecumenal en Roma, reunieron en el país transalpino a 150.000 fieles, a los que el Pontífice se dirigió señalando que “sois un gran don de Dios para una Iglesia libre de poder, dinero, triunfalismos y clericalismos”.

MENSAJE ULTRACONSERVADOR

Los neocatecúmenos son laicos, oran en grupo, cantan y difunden el mensaje eclesiástico de una manera nada ortodoxa y en ocasiones alejados del encorsetamiento de la Iglesia tradicional. El mensaje, en cambio, es de un cariz netamente ultraconservador. Los encuentros en las plazas de Barcelona tienen un leit motiv cada fin de semana.

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Un joven seguidor tocando en la oración

El primero hacía referencia a la religión en general. “¿Quién es Dios para ti?, ¿Crees en Dios?, ¿Por qué?, ¿Has experimentado en tu vida que Dios existe?, ¿Has sentido su ayuda?”. El segundo fin de semana, que fue el que acaba de celebrarse tenía como eje el lema de “¿Quién eres tú?, ¿Para qué vives?, ¿Cuál es el sentido de tu vida?, ¿Eres feliz?”

El próximo fin de semana, los actos versarán en torno al “anuncio del kerigma: la noticia de tu salvación, si la escuchas y la crees te salvarás”. El kerigma es el anuncio de la buena nueva y la proclamación de un emisario. Se trataría, en esencia, de la propagación de la base de la fe cristiana. El cuarto encuentro lleva por lema “Kerigma, anuncio del Evangelio y llamada a la conversión”. Y el último, “¿Qué es la Iglesia? ¿Cuál es tu experiencia de la Iglesia? ¿Quieres ser ayudado por una comunidad cristiana?”.

UNA FORMA ROMPEDORA DE PREDICAR

Un díptico difundido por Camino Neocatecumenal explica: “La fe viene por el oído. ¿Qué es lo que debemos oír para tener fe? ¡Ven! Tu vida cambiará, serás más feliz. Cristo te quiere, te ama, aunque seas un pecador. Ha dado tu vida por nosotros, que somos pecadores, para salvarnos del infierno y de la muerte”.

Se trata, pues, de una forma novedosa y rompedora de difundir la catequesis y de la apertura de la Iglesia y el culto a los ciudadanos. Los actos, que se celebran en torno a un sencillo altar improvisado en una plaza, reúne a los fieles. En esos actos, se intercalan oraciones y canciones, en un ambiente festivo y con poca simbología religiosa. Tan sólo una cruz, un atril y un cartel de la Gran Misión son suficientes para presidir un acto que trata de acercar un mensaje cristiano al público en general.

Imagen del programa
Programa de los encuentros

Desde algunos sectores se ha tildado a Camino Neocatecumenal de secta cristiana. Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astana, es uno de sus más duros detractores y calificó a Camino Neocatecumenal de “caballo de Troya en la Iglesia. Los conozco muy bien porque yo fui delegado episcopal suyo durante varios años en Kazajstán. Ayudé a sus misas y reuniones y leí los escritos de Kiko”.

LA PROTECCIÓN DE ROUCO VARELA

Schneider tacha al Camino de ser “una comunidad judío-protestante sólo con una decoración católica”. También les acusa de tratar al Santísimo Sacramento “de manera banal”, ya que “para el neocatecúmeno, la Eucaristía es, ante todo, un banquete fraterno. Esto es protestante, una actitud típicamente luterana”. Y no sólo eso: “Después de la comunión, bailan en lugar de orar y adorar a Jesús en silencio. Esto es realmente mundano y pagano, naturalista”. Asimismo, denuncia que es un “poderoso grupo de presión en el Vaticano desde hace al menos treinta años”.

Su ascendencia es tanta que el cardenal Rouco Varela, uno de sus protectores en España, les encargó la confección de los murales de la catedral de la Almudena, en Madrid. Argüello, en su juventud, había sido pintor. En estos momentos, los kikos tienen representación en 105 países, controla 17.000 comunidades, 4.900 parroquias, 52 seminarios y varias universidades.