Fundado en 1928, el Club de Tenis Barcino se acerca a los 90 años en un espléndido estado de forma.

Uno pasea por sus instalaciones a media mañana y se encuentra un partido de dobles protagonizado por mujeres que rondan los 60 años. En la pista contigua, cuatro jóvenes promesas –de las que oiremos hablar muy pronto, dicen– perfeccionan su revés supervisados por un conocido ex jugador. En la terraza del bar, un grupo de jubilados repasa las grandes remontadas de la historia del Barça mientras juega al dominó.

El Barcino es un club popular con un gran ambiente familiar, donde los jóvenes tenistas comparten espacio y vivencias con socios de todas las edades; esa es nuestra gran riqueza”, explica Jordi Neira, su director general.

La entidad cuenta con más de 3.000 socios y su franja principal de edad es de 40 a 50 años. A diferencia de otros clubes deportivos, "en el Barcino tenemos un 40% de mujeres", señala orgulloso el responsable del club.

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El Barcino ha estado siempre vinculado a Sant Gervasi. Situado en la Plaza Narcisa Freixas, al pie del Tibidabo, la mayoría de sus socios vive a menos de un kilómetro del club y sus instalaciones son un buen termómetro de lo que sucede en el barrio del Putxet.

Aunque estemos en la zona alta hemos sufrido la crisis, como todos, pero ahora ya estamos en una situación económica sólida a pesar de no recibir ninguna ayuda pública”, señala Neira, antes de reiterar que viven “exclusivamente de las cuotas de los socios”.

El club de Sant Gervasi es una de las entidades con más licencias federativas de tenis en España, lo que no ha frenado la práctica de otros deportes como el hockey patines, el pádel, el tenis de mesa, la natación o el fútbol sala. También tiene una intensa agenda cultural, con la organización de conferencias, presentaciones de libros y salidas de grupo a museos y conciertos de ópera.

Rodeado de edificios, uno de sus principales problemas es que ya no puede crecer más. “Es nuestro hándicap; tenemos la suerte de estar en un lugar muy céntrico de la ciudad, pero al no poder ampliar nuestros terrenos nos vemos obligados a optimizar al máximo los espacios”, explica su director.


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Sergi Bruguera, Jordi Arrese, Garbiñe Muguruza o Carla Suárez son solo algunos de los grandes jugadores formados en su academia de tenis, considerada una de las mejores de Cataluña y que ahora quiere dar un nuevo salto de calidad. Para ello, han iniciado una campaña de crowdfunding para financiar un test revolucionario importado de Estados Unidos para sus jóvenes promesas.

CAMPAÑA DE CROWDFUNDING
“Se trata de un test muy completo orientado a 24 chicos y chicas de entre 14 y 18 años y que recoge las características psicológicas de cada jugador y su relación con el entorno, muy útil en su carrera hacia la profesionalización”, explica Neira. Este test, llamado Pro3, utiliza las técnicas más avanzadas para la optimización del rendimiento y asciende a 300 euros por jugador. La recaudación de la campaña, que contempla numeros regalos (sudaderas, raquetas y abonos para el Trofeo Conde de Godó), ayudará a las familias de los jugadores a sufragar su elevado coste.