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La Rambla se someterá a partir de diciembre de 2019 a una remodelación para hacerla más amable para los vecinos de Barcelona, según los responsables del proyecto, pero no todos piensan así. Desde el Gremi de Restauració denuncian que ni el Ayuntamiento ni el equipo encargado de la reforma, el grupo km-ZERO, han querido escuchar sus propuestas.

"No han contado con la visión de los que pisamos cada día la Rambla: vendedores de prensa, floristas, estatuas humanas", ha denunciado la vicepresidenta del gremio, Mireia Torralba, quien ha lamentado que el proceso participativo que anunció el Ayuntamiento no hay sido tal.

SIN RESPUESTA

Ante la falta de comunicación de los responsables del proyecto, desde el Gremi intentaron hacerles llegar sus propuestas, pero según ha explicado Torralba, no recibieron respuesta alguna.

El Gremi de Restauració ha organizado este viernes una rueda de prensa junto a la Associació de Venedors de Premsa de la Rambla, una hora antes de la presentación del proyecto de remodelación de la nueva Rambla, para denunciar que les han dejado de lado, y han lamentado que en el proyecto se contemple la posibilidad de reducir el número de terrazas y quioscos.

KM-ZERO

El presidente del Gremi de Restauració, Roger Pallarols, ha explicado que si esto se produce, pedirán a todos los  candidatos a sustituir a Colau que asuman el compromiso electoral de revisar el plan especial de ordenación de la Rambla durante el próximo mandato para que su aplicación no implique una reducción de terrazas o de quioscos.

Pallarols también ha apuntado que desconfían sobre como se ha hecho la elección del proyecto de km-ZERO, dado que considera que el encargo no se ha producido como debería ser pertinente: "km-ZERO ha ganado solo por cuatro puntos y por ser 30.000 euros más barato, si hubiera sido por calidad, la propuesta ganadora habría sido la segunda".

Por su parte, el portavoz del colectivo de quiosqueros, Juan Giménez, considera que la degradación de la vía no es por las terrazas y los quioscos, sino por "una actuación poco diligente por parte del Gobierno de la ciudad a la hora de controlar el 'top manta', la venta de droga, las agresiones físicas, y la prostitución". Por este motivo ha defendido que la Rambla no necesita ser reformada, sino recuperada.